Israel Rodríguez encara su última etapa en la competición mientras mantiene su vocación de ayudar a los demás
Pablo Heredia / 08-10-2026
Israel Rodríguez es bombero del CEIS de Guadalajara, coach de bodybuilding y fitness y preparador de oposiciones. Vinculado al mundo del deporte desde hace años, desarrolla su actividad dentro de la categoría Men’s Physique, una disciplina en la que combina entrenamiento, nutrición y preparación física. En HA10, Israel nos ha hablado sobre su trayectoria deportiva, su experiencia como coach y juez de culturismo y, especialmente, sobre una de sus principales motivaciones: preparar, ayudar y acompañar a otras personas en sus propios objetivos.
La categoría Men’s Physique es una modalidad de competición de culturismo y fitness que premia un físico atlético y estético, sin buscar la masa muscular extrema del culturismo tradicional.
Desde siempre le ha gustado formarse en nutrición y musculación. En un antiguo gimnasio suyo preparaban a personas para competir. Al principio, a él no le interesaba la competición, pero desde la primera vez que compitió no ha dejado de hacerlo. Aunque Israel nos comenta que, probablemente por la edad, este sea su último año en competición, nunca dejará de lado su intención de ayudar a los demás.
Siendo este su último año, intentará acabar su carrera deportiva de la mejor manera. El año pasado, en una de las competiciones más importantes de su categoría, quedó segundo y este año se propone terminar por todo lo alto.
En su vida personal, es bombero por vocación. Algo que le sigue llenando es que le recuerden por haber ayudado, salvado o protegido a alguien. Con esa vocación nació Isra: con la voluntad de dar a los demás sin pedir nada a cambio. También ayuda a nuevas generaciones que quieren opositar, dándoles ese empujón y ese camino que a él no pudieron darle, para facilitarles esos años de preparación.
Israel nos comenta, que no es lo mismo entrenar a alguien para opositar como para competir, el ejercicio la nutrición y el aspecto físico se trabajan de distinta manera, para la gente que quiere competir en men physique, no van a evaluar si levantas cierto peso, o si tienes resistencia, etc…, van a presenciar tu aspecto físico por eso la nutrición es más estricta, la forma de entrenar se orienta más al aspecto que a tu desarrollo muscular, por eso la nutrición en este aspecto es muy fundamental, porque tienes que tener un nivel de grasas muy bajo, mientras que para oposiciones, van a ver tus condiciones físicas, pruebas de resistencia, fuerza, agilidad, velocidad, el plan de nutrición y ejercicio es distinto, sigue siendo necesario un plan profesional pero es más flexible.
Israel también es juez de la Federación Internacional de Culturismo. Cada juez, personalmente, pone puestos a los competidores; es decir, de los cinco jueces que haya, si te pone cada juez un uno es un primer puesto, todo se basa en los reglamentos y la opinión de cada juez, no se puede interferir en las puntuaciones de lo jueces.
Es una preparación muy dura: pasar hambre, hacer sesiones largas de cardio y pasar malas noches por el hambre. Aquí aparece la necesidad de tener un coach que pueda ayudarte tanto en el camino físico como, incluso más importante, en el mental.
Meterse de lleno en una actividad profesional implica sacrificio, desgaste y llegar al extremo. Israel nos dice que el deporte más extremo, en su opinión, es el culturismo, y que, si conoces el trabajo que hay detrás de este deporte, puedes también enfocarte en otras disciplinas, ya que la presión y la actividad son más fáciles de controlar y permiten progresar.
Israel lo tiene claro: para él, competir ya no le llena como antes. Ya son muchos años y su enfoque está más dirigido al cuidado de la gente, a ser un gran apoyo, a encontrar las virtudes de las personas y conseguir que resalten, así como a ver sus defectos y trabajar en ellos.
Para todos los que queremos mejorar física y mentalmente, la ayuda de personas como Israel es primordial. Su trayectoria lo demuestra: lleva más de veinte años ayudando a los demás y viendo cómo esa ayuda se hace realidad.
Cuatro rectas, tres curvas y apenas treinta segundos en los que el margen de error no existe. En este terreno tan caótico del BMX Racing es donde Víctor López ha construido su carrera sobre dos ruedas. Campeón de España y seleccionador madrileño, el ciclista y técnico vive volcado en un deporte que, para él, trasciende cualquier aspecto: “Para mí la bici es mi vida entera. Es mi psicólogo, mi gran amiga y alguien más de mi familia”, confesó a HA10.
La pasión por este deporte le viene a Víctor de casa. Su padre, con apenas quince años, construyó junto a sus amigos un circuito en un descampado entre Campamento y Aluche (Madrid), inspirado por las revistas de la época. Esa devoción se transmitió de forma natural al resto de la familia y, con solo cinco años, Víctor disputó su primera carrera en Zaragoza, donde terminó segundo en una divertida manga mixta: “Éramos unos chavales que solo íbamos a dar pedales y a disfrutar”. Sin embargo, el punto de inflexión llegó a los doce años, cuando su padre decidió no presionarlo para ir a entrenar: “Me dijo que volveríamos cuando yo se lo pidiera. Ahí me di cuenta de que realmente quería ir, empecé a pedirle yo ir al circuito y decidí tomármelo muy en serio”.
Dar el salto al ámbito internacional supuso un choque de realidad. Su primera experiencia, en una Copa de Francia, le enfrentó a un escenario desconocido: “Fue muy duro a nivel mental. De repente estaba en la valla de salida con gente que no conocía y que hablaba en francés. En ese momento solo pensaba en si serían mejores que yo y me hice pequeño”. Con el tiempo y la madurez competitiva, Víctor aprendió a gestionar la enorme tensión de una disciplina que se decide en apenas treinta segundos, estableciendo rutinas de concentración y silencio antes de la salida para mantener la calma y dar el máximo.
Uno de los momentos inolvidables de su carrera llegó al proclamarse campeón de España, un logro fruto de innumerables horas de trabajo y sacrificio: “Llegar a la meta el primero, ver a tu familia y a tus amigos celebrándolo contigo ha sido la mejor sensación que he vivido en mi vida. Todavía veo el vídeo y me emociono”. A pesar de su espíritu competitivo y de campeón, el madrileño cuenta a HA10 que no se obsesiona con el triunfo: “Mi filosofía siempre ha sido dar el máximo y ver qué puedo mejorar. Si alguien era mejor habiendo dado yo mi cien por cien, me iba igual de satisfecho a casa”.
En 2023, tras haber ganado el Campeonato de España el año anterior, una dura caída le fracturó la mano a pocas semanas de la cita nacional en Madrid. Ante la baja del antiguo seleccionador, la federación le propuso asumir el cargo: “Fue un cúmulo de casualidades. No podía competir por la lesión, pero me gustaba mucho enseñar y acepté. Salió muy bien y he seguido hasta ahora”. Al frente del combinado autonómico, afronta retos ambiciosos como el Campeonato de España en Tenerife, con el objetivo de llevar a Madrid a lo más alto.
Superar los momentos complicados forma parte de su naturaleza. A lo largo de los años, Víctor ha lidiado con múltiples fracturas y lesiones articulares, apoyándose siempre en su entorno y en el amor incondicional por la bicicleta: “Te caes, exteriorizar el dolor y lo superas recordando lo mucho que te encanta montar. ¿Quién es Víctor? Víctor es una bici”. Además, compagina el deporte de alto rendimiento con los estudios universitarios, donde los pedales son su mejor vía de escape para rendir durante la época de exámenes.
Daniel Collantes: “Ahora mismo veo más futuro como entrenador que como jugador”
Sofía Fontelos / 06-10-2026
Daniel Collantes Miguel es un jugador de hockey línea de Aranda de Duero y una de las figuras vinculadas al desarrollo de este deporte en la localidad. Su relación con el hockey comenzó cuando era muy pequeño, después de acercarse al patinaje por influencia de su hermano mayor, Jorge Collantes.
Su trayectoria está muy ligada a su familia y al club arandino. Daniel ha explicado a HA10 que el apoyo de su familia ha sido un pilar fundamental, hasta el punto de convertir el hockey en un proyecto familiar. Su padre tomó las riendas del equipo de Aranda para asegurar la continuidad del club desde el punto de vista deportivo y económico. Su hermano, Jorge Collantes Miguel, también está estrechamente vinculado al hockey línea y a la proyección de los Erizos Rudos, de los que actualmente es presidente.
A lo largo de su carrera, el jugador de hockey línea ha recibido ofertas para salir de Aranda, tanto a nivel nacional como internacional. En la gran mayoría de las ocasiones decidió quedarse, a excepción de su paso por el Oropesa en 2021. Al preguntarle hasta qué punto todo lo que su familia hizo por él desde pequeño influyó a la hora de decidir si marcharse o continuar en Aranda, Daniel fue realista.
<< Lo que más me influyó fue entender que el hockey línea no es un deporte tan profesional como el fútbol, donde vas a ganar muchísimo dinero y te va a dar para jubilarte y retirarte. Sino que es un deporte que aún no está tan desarrollado, así que me veia mejor en la imagen de llegar a crear algo y de ahí mantenerme en el tiempo>>.
Los Erizos Rudos llegaron a Liga Élite después de muchos años intentando hacer crecer el hockey en Aranda. Cuando Daniel volvió al equipo, ya llevaba más de cuatro años jugando en Liga Élite. En cuanto a las exigencias que supone competir en esta categoría, el arandino confesaba que el mayor cambio no fue enfrentarse a los rivales, sino tener que asumir el peso del equipo y ejercer como líder.
Afirmaba que durante los primeros años tuvo que asumir buena parte de la responsabilidad del equipo, hasta que los más jóvenes fueron ganando experiencia. Con el tiempo, sin embargo, se fueron consolidando como un grupo completo, en el que cada jugador aporta algo diferente. Reconocía que ese proceso le costó al principio, pero el trabajo y el aprendizaje conjunto les han permitido entender cómo funciona el equipo y afrontar cada situación de una manera más preparada.
Desde hace varios años, lleva combinando su faceta de jugador con la de entrenador y esta misma temporada ha pasado a ser el preparador del primer equipo.
Daniel admitía haber sido siempre un entrenador bastante dedicado, al que le ha echado muchísimas horas. Explicaba que, por cosas del destino, empezó a compaginar ambas facetas desde que jugaba en Oropesa.
Sin embargo, el capitán del club confesaba que ser entrenador en Aranda tiene un componente mucho más sentimental. Destacaba que son jugadores a los que ha visto crecer desde infantiles hasta llegar a la élite, algo que hace que la sensación sea diferente. Aseguraba que sigue aportando y dejándose la piel por ellos, tanto como jugador como entrenador, incluso más ahora que antes, porque considera que es su equipo: “son los chicos con los que lleva trabajando desde que eran pequeños”.
HA10 ponía sobre la mesa una cuestión relacionada con su proyección a largo plazo y con su carrera profesional, a lo que el deportista arandino respondía: “Ahora mismo veo más futuro como entrenador que como jugador, porque llevo muchísimos años jugando y he pasado por muchísimas lesiones, largas y graves, entonces ya se me va haciendo un poco pesado tanto viaje, en fines de semana, tantas cosas…Pero al final sigo luchando con ello como jugador. Pero de aquí a diez o quince años seguramente siga de entrenador y no como jugador.
Preguntado por el objetivo que marcaría el techo de su carrera como jugador, señala dos metas diferentes. Su gran objetivo individual sería ganar un Mundial con España, aunque reconoce que es una meta complicada. La convocatoria ya supone una dificultad por el alto nivel y la cantidad de jugadores que aspiran a formar parte de la selección, a lo que se suma el reto de enfrentarse a potencias como Estados Unidos, una de las grandes dominadoras de la competición. Aun así, admite que es un sueño que le encantaría cumplir.
A nivel de club, en cambio, tiene claro cuál sería su particular techo: ganar la Liga Élite con Aranda y llevar al equipo hasta lo más alto.
¿Se está alejando el Athletic de lo que siempre ha sido?
Silvia Mato / 05-10-2026
Hay clubes que se definen por sus títulos, otros por sus grandes fichajes y otros por el dinero que son capaces de mover en el mercado. Y después está el Athletic Club. Durante décadas, el conjunto bilbaíno ha construido su identidad sobre una idea que parecía incompatible con el fútbol moderno: competir al máximo nivel sin recurrir al mercado como lo hacen sus rivales. Una filosofía que convirtió sus limitaciones en una seña de identidad y que hizo del Athletic uno de los clubes más singulares del mundo.
Pero el fútbol ha cambiado. Y el Athletic también. La gran pregunta ahora es incómoda, pero necesaria: ¿se está alejando el Athletic de aquello que siempre ha sido o simplemente está intentando adaptarse para sobrevivir en un fútbol cada vez más competitivo?
La filosofía rojiblanca nació mucho antes de que existieran los millones de euros, las grandes operaciones de marketing y los mercados globalizados que dominan actualmente el deporte. La apuesta por jugadores formados en Euskal Herria convirtió a Lezama en mucho más que una cantera: la convirtió en una parte fundamental de la identidad del club. Vestir la camiseta del Athletic significaba representar algo que iba más allá del fútbol.
Durante años, esa particularidad fue motivo de orgullo. El Athletic no necesitaba fichar estrellas internacionales para sentirse grande. Su grandeza estaba precisamente en demostrar que podía competir con unas reglas diferentes. Mientras otros clubes buscaban soluciones en el mercado, Bilbao las buscaba en casa.
Pero mantener esa filosofía en 2026 no resulta tan sencillo. El fútbol moderno exige inmediatez. Los grandes clubes pueden invertir cantidades millonarias para corregir sus problemas de una temporada para otra. El Athletic, en cambio, tiene un margen de maniobra mucho más reducido. Si un puesto necesita reforzarse, no existe la posibilidad de acudir al mercado y elegir entre cientos de futbolistas. Hay que esperar, formar, desarrollar y confiar.
Y ahí aparece la contradicción. La misma filosofía que hace diferente al Athletic también puede convertirse en su mayor límite competitivo.
El club ha conseguido mantenerse en la élite durante décadas, algo que no debe considerarse menor. Ha ganado títulos, ha disputado competiciones europeas y ha conseguido formar jugadores de primer nivel. Sin embargo, competir de tú a tú con los gigantes económicos del fútbol europeo es cada vez más complicado.
La cuestión no es si el Athletic debe abandonar su filosofía. Probablemente esa no sea ni siquiera una opción real. Si el club renunciara a aquello que lo hace diferente, perdería precisamente una de las razones por las que genera una conexión tan especial con su afición.
El verdadero debate está en otro lugar: ¿hasta dónde puede modernizarse el Athletic sin dejar de ser el Athletic?
La llegada de nuevas ideas al banquillo, la profesionalización de las estructuras y la necesidad de mantener una plantilla competitiva forman parte de esa evolución. El Athletic no puede vivir anclado en el pasado. La tradición no puede convertirse en una excusa para no avanzar.
Pero modernizarse tampoco debería significar olvidar sus raíces. Quizá el gran reto del club en los próximos años sea encontrar ese punto intermedio. Mantener la cantera como columna vertebral, pero mejorar todavía más sus métodos de formación. Apostar por los jóvenes, pero exigirles competir desde el primer día. Defender una identidad propia, pero sin convertirla en una frontera que impida evolucionar.
Porque existe un peligro mayor que cambiar: creer que nada debe cambiar porque siempre se ha hecho así.
El Athletic tiene algo que prácticamente ningún otro gran club puede ofrecer. Una identidad reconocible en cualquier lugar del mundo. Un vínculo con su territorio y con su cantera que no depende de ganar una Champions ni de fichar al jugador de moda. Esa singularidad es un patrimonio que debe protegerse.
Pero proteger no significa congelar. El Athletic necesita seguir siendo diferente, sí. Pero también necesita demostrar que ser diferente no significa quedarse atrás.
Y quizá esa sea la verdadera prueba para el club en esta nueva etapa: demostrar que puede evolucionar sin perder su esencia. Que puede modernizarse sin convertirse en uno más. Que puede competir en el fútbol del futuro utilizando unas reglas propias.
Porque el día que el Athletic deje de ser diferente habrá perdido una parte de su razón de ser.
Pero si se niega a cambiar, puede acabar perdiendo algo todavía más importante: su capacidad para seguir compitiendo al máximo nivel.
La filosofía que hizo diferente al Athletic sigue teniendo sentido. La cuestión es si el club será capaz de adaptarla a un fútbol que ya no es el mismo que cuando aquella filosofía nació.
Marc Perellón: “Hemos sufrido más de lo que teníamos previsto”
04-10-2026 / Entrevistas con Marc Perellón, Héctor Rodríguez, Bruno Font y Luis Pipaón tras el Sanse Complutense -- Junior FC (División de Honor Masculina de Hockey Hierba) para https://www.ha10.es/
Adrián Rivera: “Metimos el 3-0 cuando más cerca estaba el 2-1”
04-10-2026 / Entrevistas con Adrián Rivera, Francisco Paniagua, Josan González y Cecilio Morales tras el Inter -- Murcia FS (Primera División Masculina de Fútbol Sala)
Irene Rodríguez: “No hemos mantenido la calma y se nos ha ido”
03-10-2026 / Entrevistas con Irene Rodríguez, Maica García, Sara Briceño y Helena Dalmases tras el Real Canoe -- Sant Andreu (División de Honor Femenina de Waterpolo)
Ania Setién vuelve a mirar a Los Ángeles 2028 tras un año y medio marcado por las lesiones
Beatriz Llorente / 02-10-2026
El último año y medio ha sido especialmente complicado para Ania Setién. Las lesiones y varias recaídas frenaron a la jugadora española de bádminton justo cuando atravesaba uno de los momentos más importantes de su carrera. Ahora, de nuevo en competición, empieza a recuperar continuidad y sensaciones dentro de la pista.
“Ha sido como año y medio durísimo, porque era como que me recuperaba, pero no acababa de estar bien del todo, volvía a recaer, he tenido como un par de recaídas”, explica Setién en declaraciones a HA10. Después de volver a sentir molestias entre abril y mayo, decidió centrar todo el verano en su recuperación. “He estado todo el verano trabajando como una loca y ahora la verdad que me veo muy bien. Físicamente te diría que es cuando mejor me veo en pista, a nivel de velocidad, de confianza, de todo”.
Antes de la lesión, Setién venía de conseguir resultados importantes, entre ellos proclamarse campeona de España absoluta y lograr una medalla de plata con España en el Europeo por equipos. El parón cortó esa progresión, pero su regreso internacional este verano le ha permitido comprobar que sigue siendo competitiva.
Una de esas pruebas llegó en Lagos, donde alcanzó los cuartos de final. “Yo iba a Lagos como con cero presión, a jugar, a disfrutar, estaba encantada de estar otra vez compitiendo”. En su primer partido tuvo que remontar en el tercer set después de más de una hora de juego, una victoria que significó mucho más que avanzar de ronda.
“Fue al acabar ese partido que dije, joe, por fin, qué sensación, como de recuperar esta sensación de haberlo dado todo y haber ganado”. Además, se enfrentaba a una rival contra la que ya había jugado antes de la lesión. “Tenía esa duda de a ver cómo estoy, a ver en qué punto me encuentro y la verdad que fue increíble”.
Ese regreso a la competición también le está sirviendo para recuperar referencias sobre su nivel actual. Setién reconoce que todavía le falta rodaje, pero siente que físicamente vuelve a estar preparada para competir al máximo. “Es verdad que noto que me falta rodar en competición, pero bueno, al final es competir y ya está, pero de ritmo y luego la lesión está perfecta”.
La siguiente gran meta aparece ya claramente definida: Los Ángeles dos mil veintiocho. Aunque el periodo de clasificación olímpica comienza en mayo de dos mil veintisiete, para Setién el camino ya ha empezado, especialmente por la necesidad de reconstruir su posición en el ranking mundial después de tanto tiempo fuera.
“Yo al haber estado lesionada he perdido todos los puntos que tenía del ranking mundial”. Por eso, su prioridad pasa ahora por recuperar posiciones antes de que comience oficialmente la clasificación. “Mi clasificación ya ha empezado, porque yo me tengo que poner el 1 de mayo en top 100 y vengo de estar sin ranking”.
Estar bien situada en el ranking será clave para poder acceder a mejores torneos durante el periodo clasificatorio. “En vez de un año de torneo sin parar, va a ser año y medio, dos años de no parar para ahora estar en una buena posición de cara a la clasificación”.
Los Juegos han dejado así de ser únicamente un sueño para convertirse en un objetivo concreto. “Claramente como un objetivo. Es la idea, es por la que entreno todos los días”. La lesión ha acortado los plazos, pero no ha cambiado la meta. “Obviamente siempre ha sido mi sueño ir a unos juegos, pero poder hablarlo ahora como un objetivo, pues a mí me hace mucha ilusión. Sé que va a ser duro, pero es el objetivo”.
Para conseguirlo, tiene claro que la continuidad física será determinante. “Si consigo una consistencia física de todo lo relacionado con mi lesión y ser capaz de entrenar de manera constante y competir de manera constante, me pone un pie dentro ya”.
A nivel deportivo, Setién confía en estar cerca de las jugadoras con las que tendrá que pelear por la clasificación olímpica. “A mí a nivel de juego y demás yo me veo competitiva con las demás con las que me voy a jugar la clasificación”. Aun así, reconoce que necesita volver a medirse con regularidad a esas rivales para conocer realmente su nivel después de la lesión.
El objetivo olímpico resume ahora buena parte de sus aspiraciones. Con veintitrés años, Setién todavía tiene mucha carrera por delante, pero hay una meta que siempre ha estado presente. “El objetivo número uno, el decir que soy olímpica, siempre lo he querido desde pequeña”.
Más allá de los resultados, también quiere acabar su carrera con la sensación de haber aprovechado el camino. “Es el estar orgullosa de mi carrera deportiva en general, de mi día a día, de mis torneos”. Y aunque reconoce que una medalla europea también está entre sus aspiraciones, tiene claro qué quiere recordar cuando mire atrás: “Estar orgullosa porque sé que lo he dado todo”.
Álvaro Hernández afronta el Mundial de Riyadh con el objetivo de conquistar el oro
Pablo Heredia / 01-10-2026
Álvaro es un deportista profesional de BMX que está a las puertas de afrontar uno de los mayores retos de su carrera: el Mundial de Riyadh. Para él, el BMX no es únicamente un deporte en el que competir y realizar trucos con una bicicleta. A lo largo de los años, esta disciplina le ha permitido conocer otros lugares, relacionarse con personas diferentes y, sobre todo, cambiar su manera de entender la vida.
Álvaro nos comenta para HA10 que no era consciente de cómo iba a cambiarle la vida este deporte cuando comenzó a practicarlo. Para muchas personas, el BMX puede estar relacionado simplemente con las imágenes de adolescentes en parques o en la calle realizando saltos y trucos con bicicletas especialmente preparadas para ello. Sin embargo, detrás de esas maniobras existe una disciplina que requiere dedicación, preparación y una gran capacidad de concentración.
Para Álvaro, el BMX ha terminado convirtiéndose en mucho más que una actividad deportiva. Le ha permitido ver la vida de otra manera y relacionarse con personas y situaciones que no había previsto. También le ha dado la oportunidad de vivir en otros países y conocer diferentes formas de entender el mundo.
Su trayectoria demuestra que una bicicleta puede ser mucho más que un objeto utilizado para practicar deporte. El empeño, la mentalidad y la pasión por aquello que se hace pueden terminar convirtiéndose en una forma de vida. En su caso, el BMX le ha permitido desarrollar no solo sus capacidades como deportista, sino también una manera diferente de afrontar los retos y gestionar su propio camino.
Álvaro compite en la modalidad de flatland, una de las disciplinas del BMX freestyle. En ella, los deportistas realizan diferentes trucos y movimientos sobre una superficie lisa, utilizando la propia bicicleta como elemento principal. A diferencia de otras modalidades en las que pueden utilizarse rampas, en el flatland el espacio y el control de la bicicleta adquieren una importancia fundamental. La originalidad y la creatividad también son aspectos esenciales de esta disciplina.
Por eso, el flatland puede recordar en cierta medida a un baile, aunque en este caso el deportista y la bicicleta forman parte de una misma actuación. Cada movimiento requiere precisión, equilibrio y muchas horas de práctica para conseguir que las diferentes maniobras se realicen con naturalidad.
El trabajo de Álvaro le ha permitido conseguir resultados importantes. En esta modalidad logró una medalla de plata y otra de bronce en 2021 y 2023. Más allá del resultado deportivo, cada una de esas experiencias tuvo un significado diferente para él. La primera medalla le hizo comprender que ya se había metido de lleno en el BMX profesional y que aquello había dejado de ser simplemente un hobby para convertirse en una realidad.
La segunda vez que consiguió subir al podio, su mentalidad ya era diferente. La experiencia acumulada había cambiado su manera de afrontar las competiciones y su objetivo pasó a ser todavía más ambicioso: luchar por el oro.
Ahora, su preparación está centrada en los próximos torneos de Shanghai y Tokio. Cada competición supone un nuevo desafío y Álvaro afronta cada una de ellas con mayor profesionalidad. El BMX es un deporte que continúa creciendo y que también avanza hacia una mayor profesionalización. Para los deportistas, esto significa que ya no basta únicamente con practicar y perfeccionar los trucos. La preparación física y, especialmente, la mental se han convertido en elementos fundamentales para afrontar competiciones de este nivel.
Sin embargo, el gran objetivo de Álvaro es el Mundial de Riyadh. En la edición anterior se quedó muy cerca de conseguir una medalla y terminó en cuarta posición. A pesar de no haber alcanzado el podio, aquella experiencia le sirvió como motivación para continuar trabajando y afrontar la siguiente edición con más ganas.
Las sensaciones que tiene para este año, nos comenta Álvaro, son las mejores que ha tenido nunca. El objetivo está claro: dar el máximo nivel y tratar de situarse entre los mejores del mundo.
Pero la relación de Álvaro con el BMX no se limita a la competición. También tiene una escuela en la que enseña, ayuda y acompaña a personas que comparten su mismo sueño. De esta manera, puede transmitir todo lo que ha aprendido durante su trayectoria y ayudar a otros deportistas a mejorar.
Además de la enseñanza, otro de sus objetivos es contribuir a que el BMX llegue a más personas a través de las retransmisiones, los vídeos y las nuevas formas de comunicación. Su intención es seguir expandiendo este deporte y conseguir sus metas tanto dentro como fuera de la competición.
Para Álvaro, el BMX ha terminado siendo mucho más que una bicicleta y una serie de trucos. Es una disciplina que le ha permitido viajar, conocer personas, superar retos y construir una forma de entender la vida. Ahora tiene por delante un nuevo desafío en el Mundial de Riyadh, donde buscará transformar todo el trabajo realizado durante estos años en el resultado que todavía tiene pendiente.