Irune Fernández, liderazgo y compromiso sobre el hielo
Isaac Mavodi Kundila / 05-11-2026
El salto del patinaje artístico al hockey sobre hielo no solo transformó la trayectoria deportiva de Irune Fernández, sino que también la llevó a asumir el liderazgo de un proyecto en crecimiento. Como capitana y referente en la defensa del Tártalo, la jugadora de veintidós años combina la técnica adquirida durante sus primeros años sobre el hielo con una sólida visión de juego. En declaraciones a HA10, la deportista gasteiztarra resume los objetivos del conjunto vasco: “Buscamos dar un salto de calidad frente a los equipos de la zona alta, sumar victorias importantes y mantener una actitud exigente en todo momento”.
La trayectoria de Irune sobre el hielo comenzó a los nueve años, cuando se inició en el patinaje artístico, disciplina que practicó hasta los dieciocho. Tras una etapa en la que se trasladó fuera de Vitoria por motivos de estudio, regresó a su ciudad natal y, animada por su padre y su hermano, decidió probar el hockey sobre ruedas a los veinte años. Unos meses después dio el salto definitivo al hockey sobre hielo en la categoría aficionada, antes de incorporarse al equipo sénior. Su llegada a la posición de defensa derecha se produjo por recomendación de su hermano, que consideró que sus características podían favorecer la salida del disco desde la valla. En cuanto al dorsal, eligió el doce, su número favorito y el día de su nacimiento, que pudo lucir gracias a la amabilidad de una compañera que se lo cedió: “Con el patinaje aprendí a moverme bien sobre el hielo, pero fue en el hockey donde encontré el verdadero trabajo en equipo y una motivación completamente diferente”.
Su llegada a la capitanía fue tan rápida como inesperada. Apenas habían transcurrido tres o cuatro sesiones de entrenamiento con el grupo recién formado cuando la plantilla celebró una votación en la que fue elegida capitana. Sus compañeras volvieron a respaldarla en el cargo este mismo año. Su madurez, su técnica sobre los patines y su constancia en el trabajo diario la han convertido en una de las principales referencias de una plantilla cuya media de edad ronda los quince años: “Ser capitana en un grupo tan joven exige actuar como un modelo de conducta dentro y fuera de la pista. Tienes que asistir a cada entrenamiento, rendir al máximo y ser siempre accesible para ayudar en lo que haga falta”.
Esta temporada, el Tártalo ha experimentado una mejora estructural con la incorporación de un nuevo cuerpo técnico, integrado por un entrenador principal y dos auxiliares. A diferencia del curso anterior, la plantilla cuenta ahora con un seguimiento táctico más exhaustivo, que incluye revisiones de vídeo para analizar los errores y corregir aspectos como la acumulación de minutos de penalización. Este cambio de enfoque permite al equipo afrontar las jornadas con planteamientos más definidos y el propósito de competir ante algunos de los conjuntos históricos de la liga, como el Majadahonda, el Txuri Urdin o el Jaca: “El año pasado salíamos pensando sobre todo en aprender, pero ahora el grupo trabaja de otra forma, con más preparación y con ganas de competir de tú a tú en cada partido”.
Fuera de la pista, la rutina de la capitana requiere una planificación constante para compaginar las exigencias de la Primera División con el tercer curso del grado en Enfermería. Entre las prácticas, las clases particulares y las horas que dedica al trabajo sobre el hielo, aprovecha los largos desplazamientos en autobús a destinos como Madrid, Puigcerdà o Jaca para estudiar y organizar su semana. Una agenda exigente que obliga a aprovechar al máximo cada momento disponible: “El hockey me exige mucho tiempo y esfuerzo, pero es el momento de la semana donde desconectar del estrés diario. La clave está en llevar una buena agenda y aprovechar cada hora libre durante los viajes”.
Por último, Irune destaca el apoyo incondicional de su familia desde las gradas de Vitoria y anima a las nuevas generaciones a descubrir un deporte colectivo que va mucho más allá de la preparación física. Su experiencia refleja cómo el cambio de disciplina le permitió encontrar una nueva forma de entender la competición y el esfuerzo compartido: “A diferencia de la presión individual que sentía en el patinaje artístico, el hockey me ha enseñado a apoyarme en mis compañeras y a celebrar cada pequeño logro juntas. Es una disciplina muy completa que te aporta valores de superación, compañerismo y autocontrol fundamentales para la vida”.
Haizea Fernández, del hockey masculino a convertirse en una referente del hockey español
Sofía Fontelos / 04-11-2026
Haizea Fernández es una joven jugadora de hockey sobre hielo que forma parte del equipo femenino donostiarra Txuri Urdin. Sin embargo, su trayectoria no siempre ha estado ligada a este club. La jugadora alavesa comenzó su andadura en el hockey en el equipo masculino del Bipolo. Además, entrenaba con el Sumendi femenino y también jugaba con el Huarte.
La propia jugadora reconoce que parte de su nivel actual se debe al juego físico y rápido que caracteriza al hockey masculino. En declaraciones a HA10, Haizea explicaba que las diferencias físicas con sus compañeros le obligaron a esforzarse constantemente para mantenerse a su nivel y ganarse un puesto en un entorno mayoritariamente masculino. “Al final eso me ha empujado un poco a mí misma a querer ser mejor en este deporte, yo creo que a día de hoy sí que lo noto mucho eso.”
En 2020, con tan solo quince años, fue una de las grandes protagonistas del Mundial sub-18. España se proclamó campeona y Haizea terminó como máxima goleadora del torneo, con ocho tantos. Dos años después, ya competía con la selección absoluta.
La joven deportista reconoció la presión que tuvo que afrontar durante su primer año en el combinado absoluto y admitió que quizá no supo gestionarla de la mejor manera. “A día de hoy sigo con la misma presión y expectativas, creo que ya lo llevo muy bien, pero sí que los primeros años sí que fueron un poco difíciles”.
En la temporada 2025-2026, Haizea abandonó el Txuri Urdin, club con el que había ganado la Liga Iberdrola en 2025, para poner rumbo a Hungría y jugar en el Budapest JA. La jugadora alavesa explicaba a HA10 que necesitaba dar el salto al hockey europeo para conocer otras ligas, que, según señalaba, cuentan con un nivel superior al español. “Me dieron la oportunidad de irme el año pasado y lo cogí sin pensarlo y fue increíble. Aprendí un montón, jugué a un nivel que no había jugado nunca, mejoré un montón tanto tácticamente como físicamente”. Su regreso a España estuvo motivado por la finalización de sus estudios universitarios, aunque no descarta volver a marcharse al extranjero para competir en otras ligas europeas en el futuro.
En 2026, Haizea dio un nuevo paso adelante con la selección absoluta. La jugadora disputó el Campeonato del Mundo femenino de hockey sobre hielo con España, en la División I, Grupo B, celebrado en Puigcerdà. Además, se convirtió en la máxima anotadora del combinado español, con ocho puntos en cinco partidos.
En la misma línea, la jugadora del conjunto donostiarra considera que las españolas con mayor nivel competitivo suelen marcharse al extranjero para seguir desarrollándose, ya que allí encuentran una mayor competitividad. Para impulsar el crecimiento del hockey femenino en España, Haizea considera importante aprovechar esas experiencias internacionales y trasladar los conocimientos adquiridos a las jugadoras que continúan compitiendo en la liga nacional.
Después de probar suerte en el extranjero, Haizea ha regresado esta temporada al Txuri Urdin, el equipo donostiarra con el que ya sabe lo que es proclamarse campeona de Liga. A sus veintiún años, y tras una trayectoria marcada por su paso por distintos clubes y competiciones nacionales e internacionales, la alavesa se plantea volver a dar el salto al extranjero y competir durante unos años fuera de España. Entre sus grandes objetivos deportivos también está el de ganar el Mundial con la selección absoluta en Primera División.
Eloy Rojas: de esperar la llamada de España a volver a hacer historia con el Jaén
Beatriz Llorente / 02-11-2026
Eloy Rojas comenzó en el fútbol sala casi por casualidad, después de que una lesión le obligara a apartarse del fútbol. Su llegada a esta disciplina se produjo tras disputar un torneo de verano, donde recibió una oferta para fichar por el Virgili Cádiz. A partir de entonces, comenzó una trayectoria que le llevaría a convertirse en uno de los nombres destacados del fútbol sala nacional.
Al recordar su carrera, Eloy comparte con HA10 que uno de los momentos más difíciles llegó en la temporada posterior a la pandemia de COVID-19. Por aquel entonces jugaba en Palma Futsal y acababa de renovar por cuatro temporadas, pero necesitaba un cambio de aires. Por ello, pidió salir cedido al Zaragoza, una decisión que no todos entendieron. Sin embargo, aquella experiencia terminó convirtiéndose en un punto de inflexión. En Zaragoza, “le salió una temporada de diez, recuperó la confianza y volvió a Palma con una felicidad y un estado anímico diferentes”.
La relación de Eloy con el Jaén se entiende a través de dos Copas de España separadas por más de una década. En 2015 formó parte de aquel equipo que hizo historia en unas condiciones muy diferentes a las actuales. “Son dos etapas, pero totalmente diferentes. En el 2015 jugábamos en un pabellón que entraba a 1300 personas”. Aquel Jaén se convirtió en el primer club andaluz en disputar la Copa de España y, pese a llegar con poca experiencia, terminó superando todas las expectativas hasta imponerse al Barça. “Eso para nosotros fue una locura”.
Más de diez años después, regresar al club y volver a levantar títulos ha adquirido un significado especial. “Qué alegría volver después de diez años y ganar dos títulos, ¿no?”. Además, se ha encontrado con una entidad completamente transformada respecto a aquella primera etapa: “Todo ha cambiado enormemente. Ahora el club tiene todos los métodos posibles que hay en el fútbol”.
Uno de los momentos más importantes de la carrera de Eloy Rojas llegó con el penalti decisivo que transformó contra el Barça en la final de la Copa de España. Aquel lanzamiento tuvo un significado especial por todo lo que había rodeado su regreso a Jaén. El jugador volvía procedente del Valdepeñas después de que el club jienense pagara su cláusula de rescisión una vez comenzada la temporada, una operación que generó una gran expectación. “Fue todo muy heavy porque encima mi primer partido de la temporada era Jaén-Valdepeñas, meto un hat-trick y ganamos el partido. Y en tres días pagaron la cláusula”.
Todo aquel contexto hizo que el penalti representara mucho más que un lanzamiento decisivo. Para Eloy, suponía también una manera de quitarse presión y responder a la responsabilidad que implicaba su fichaje. “Para mí ese penalti era como quitarme, como quien dice, presión de encima. Porque al final pagar una cláusula lleva mucha responsabilidad no solo por el club que lo hace, sino también por la afición”.
El camino hasta la selección española tampoco fue sencillo. Eloy reconoce que durante mucho tiempo esperaba con ilusión cada convocatoria y confiaba en tener una oportunidad. “Siempre lo digo, los lunes a las 12 de la mañana siempre mandaba esa lista, ¿no? Y siempre tenía esa ilusión porque, si te soy sincero, me veía que podía estar, ¿sabes?”. Sin embargo, llegó un momento en el que dejó de estar pendiente de las convocatorias. “Llegó un momento que me llevé una temporada o dos que perdí esa ilusión. Ni incluso miraba Twitter, ¿no? Que es donde lo ponían y perdí esa ilusión”.
La oportunidad terminó llegando cuando menos lo esperaba, después de firmar una buena temporada. Para él, la clave estuvo en seguir trabajando incluso cuando aquella posibilidad parecía alejarse. “Siempre tienes que seguir trabajando para tu club, para tu afición y también, ¿no? Por el trabajo”. Esa mentalidad le permitió mantener la ambición y seguir aspirando a nuevos retos: “Como jugador, siempre quieres ganar más títulos, quieres estar en los mejores clubes y si bajas los brazos, pues no es posible”.
El Jaén ha comenzado la temporada 2026/27 con pleno de victorias, aunque Eloy reconoce que ni siquiera el propio equipo sabía cómo iba a responder después de los éxitos del curso anterior y de los cambios en la competición. “Este año hemos empezado bien. Sí es verdad que no sabíamos cómo íbamos a empezar con el tema de incertidumbre de la Liga nueva y tal”. La experiencia, eso sí, les invita a no sacar conclusiones demasiado pronto: “Jaén es un toma y daca, como yo digo”. Por el momento, el balance es inmejorable: “Vamos 5 de 5”.
Al mirar hacia atrás, Eloy tiene claro qué le diría a aquel jugador que comenzó en Cádiz sin saber hasta dónde llegaría su carrera. “Le diría que disfrutara del camino, que trabajara y que aprendiera”. También recuerda la importancia que tuvo para él rodearse de referentes como Raúl Campos, aunque insiste, sobre todo, en la necesidad de aprovechar cada momento. “Que disfrutara el día a día, que no se pierda de ningún detalle”. Una filosofía que resume buena parte de su trayectoria y que sigue acompañándole: “Disfrutar en la pista, no tener miedo a nada y gracias a eso es lo que me ha hecho estar aquí a día de hoy”.