Dea Celma, una joven promesa española del MMA femenino

Nerea Mateos / 22-05-2026

 
 

Con solo veintitrés años, Dea Celma se ha consolidado como una de las jóvenes con mayor proyección dentro del MMA (artes marciales mixtas) femenino español en el circuito amateur. Su nombre ha ganado presencia en competiciones internacionales de la IMMAF, donde ha participado representando a España en campeonatos europeos y mundiales, acumulando experiencia en escenarios de alto nivel competitivo.

Aunque actualmente compite en MMA, su relación con los deportes de contacto comenzó mucho antes. “Empecé con el kick boxing cuando tenía cuatro años y, desde entonces, siempre he estado vinculada a los deportes de contacto”, explica para HA10. Hace aproximadamente cinco años decidió dar el salto definitivo a las artes marciales mixtas tras cambiar de gimnasio y probar una disciplina que acabaría marcando su vida: “Desde que las descubrí me enamoré de este deporte, me parece súper completo, muy divertido y al mismo tiempo muy exigente”.

Esa exigencia marca su día a día. Su rutina está completamente centrada en el entrenamiento, con sesiones que oscilan entre dos horas y media y tres horas diarias, en las que combina trabajo técnico, sparring y preparación física, además de un cuidado especial del descanso. “Para mí recuperar bien es tan importante como entrenar”, afirma.

Sin embargo, su trayectoria no ha estado exenta de dificultades. Ha tenido que compaginar periodos de trabajo con entrenamientos intensivos y preparación para competiciones. “He sido capaz de compaginar jornadas completas de trabajo con los entrenamientos y prepararme al máximo para campeonatos”, cuenta. Aun así, asegura que nunca se ha planteado dejarlo: “Las MMA siempre me han llenado muchísimo. Es algo que forma parte de mi vida y de quién soy”.

Más allá del aspecto físico, Celma insiste en la importancia de la preparación mental en un deporte de contacto. “La preparación mental es súper importante, incluso diría que una de las partes más importantes de este deporte”, explica. Antes de cada combate, reconoce que los nervios están presentes, aunque ha aprendido a gestionarlos: “Creo que esos nervios también son los que te mantienen alerta y concentrada”.

Uno de los momentos más significativos de su carrera llegó con su participación en competiciones internacionales de la IMMAF con la selección española. Para ella, vestir la camiseta nacional tiene un valor especial: “Para mí es un orgullo poder representar a mi país como deportista”. Además del aspecto competitivo, estas experiencias le han aportado un crecimiento personal importante. “He aprendido muchísimo, sobre todo a saber estar sola, viajar a países desconocidos por mi cuenta y salir de mi zona de confort”.

Entre sus combates, destaca especialmente la semifinal del Mundial frente a Isa, una rival con la que compartió habitación durante el campeonato y con la que terminó estableciendo una amistad. “Fue un combate muy exigente a nivel físico y mental”, recuerda. Aunque no consiguió avanzar a la final, considera aquella pelea una de las experiencias más relevantes de su carrera.

El crecimiento del MMA femenino en España es otro de los aspectos que más valora. “Me pone muy feliz ver a las chicas de España subiendo cada vez más el nivel”, afirma. Aun así, reconoce que todavía persisten ciertos prejuicios hacia las mujeres en los deportes de contacto: “Cada vez vamos mejorando más en ese aspecto, aunque todavía queda trabajo por delante”.

Fuera de la competición, Celma asegura que el deporte ha tenido un impacto decisivo en su vida. “Las MMA han sacado la mejor versión de mí, me han ayudado a reconducirme por el buen camino y a rodearme de gente sana”, explica. En ese proceso destaca la figura de Adri, entrenador y pareja, a quien considera la persona más importante de su carrera deportiva.

A nivel de objetivos, su ambición es clara: quiere llegar a la élite del deporte y pelear por títulos internacionales. “Quiero llegar a ser la mejor”, dice con sinceridad. También aspira a convertirse en un referente para otras jóvenes que quieran iniciarse en este deporte.

A quienes dudan en dar el paso, les deja un mensaje directo: “Que no tengan miedo de empezar y que no se dejen frenar por prejuicios o por lo que pueda pensar la gente. Con trabajo y disciplina se puede llegar muy lejos”.

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Más allá de los vatios y las medallas: El paratriatlón según Ángel Aguado

Alberto Martín / 22-05-2026

 
 

El paratriatlón combina natación, ciclismo y carrera a pie en una disciplina que exige una preparación física y técnica muy elevada. En el contexto español, una de las figuras clave en su desarrollo ha sido Ángel Aguado Alhambra, seleccionador nacional, vinculado al crecimiento del equipo desde sus primeras etapas hasta la consolidación internacional del deporte.

Antes de la creación de una estructura formal de la selección española, Aguado ya contaba con experiencia trabajando con personas con discapacidad dentro del triatlón. Su papel en la configuración del equipo nacional llegó cuando el deporte se incorporó al programa paralímpico.

“Tras algunos años trabajando con personas con discapacidad y antes de que existiera un equipo nacional, la Federación Española me pidió que, tras entrar el triatlón como deporte paralímpico, configurara un equipo nacional”, recuerda sobre sus inicios para HA10. No fue una decisión puramente individual, sino la consecuencia de un proceso de construcción en el que el equipo logró un primer gran resultado internacional en los Juegos de Río 2016. “Nos pusimos a trabajar y en Río 2016 conseguimos la primera medalla paralímpica”, relata. Aquel resultado supuso un impulso para la visibilidad del paratriatlón español en el panorama internacional.

A lo largo de su trayectoria, Aguado ha construido una visión del deporte marcada por referentes alejados de la élite mediática. En su caso, destaca la influencia de un deportista amateur con discapacidad. “Podríamos pensar en algún deportista paralímpico, pero en mi caso fue un deportista amateur con discapacidad, Luis Carlos Aguado, mi referente como persona que no se pone barreras”, explica.

Esa filosofía se refleja en la forma en la que organiza el trabajo de los deportistas. El equipo nacional reúne perfiles muy distintos, desde atletas con discapacidad visual que compiten junto a un guía hasta deportistas con diferentes grados de afectación en extremidades o usuarios de handbike y silla de atletismo. En ese contexto, Aguado defiende un modelo de entrenamiento integrado en su centro de trabajo en Alcobendas. “Los deportistas de la selección tienen cada uno su entrenador, que entiendo tiene su método. El mío es integrar con el resto de deportistas convencionales”, detalla. “Siempre entendiendo que tienen unas características específicas, no les entrenamos en grupos separados”.

Uno de los elementos más característicos del paratriatlón es la figura del guía en la categoría de discapacidad visual, especialmente en el segmento ciclista con bicicleta tándem. Sin embargo, el seleccionador considera que esa compenetración se construye fuera del trabajo directo del cuerpo técnico. “Eso no lo trabajamos los entrenadores. Los guías forman parte del deportista, por mucho que queramos son sus ojos y cada uno tiene un sistema específico. No dejan de ser un tándem”, afirma.

En cuanto a la percepción social del paratriatlón, Aguado apunta a la convivencia entre el componente humano y el rendimiento deportivo de alto nivel. “Yo podría contestar que sí, pero no sería objetivo”, confiesa. “El alto rendimiento es duro, pero en su caso es parte de un entramado de más situaciones y, al final, el público manda”.

A partir de esa doble realidad, el seleccionador entiende el paratriatlón como un equilibrio entre exigencia competitiva y contexto personal de los deportistas, en el que conviven el rendimiento deportivo y las circunstancias individuales de cada atleta.

 
   
   

Luis Figo recuerda la peor noche de Portugal: “Grecia tenía mucho mérito

Nerea Mateos / 21-05-2026

 
 

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Daniel Cepa y el premio a años de esfuerzo en el ciclismo español

Nayra de Ganzo / 21-05-2026

 
 

En el ciclismo español siempre aparecen corredores capaces de destacar en la montaña, otros especializados en el sprint y algunos que brillan por su resistencia. Sin embargo, son pocos los que consiguen reunir todas esas virtudes y convertirse en ciclistas completos. Ahí es donde empieza a destacar el nombre de Daniel Cepa, uno de los corredores más prometedores del panorama nacional tras conquistar la Copa de España y consolidarse como uno de los ciclistas más fiables y explosivos de la categoría.

El ciclismo, en su caso, nunca fue una casualidad. Creció rodeado de bicicletas, carreras y fines de semana de competición gracias a la influencia de su padre. “Desde que nací mi padre corría en mountain bike y ya de bebé iba con mi madre a verlo a las carreras. Llevo toda la vida dentro del ciclismo”, explica. Un entorno que terminó convirtiendo la bicicleta en mucho más que una simple afición.

Su progresión tampoco ha sido cuestión de un solo año. Daniel Cepa ha ido creciendo de forma gradual dentro del pelotón nacional hasta explotar definitivamente esta temporada. “Ha sido todo muy progresivo”, asegura. En sus primeros años ya dejaba muestras de calidad, pero fue entre la pasada campaña y la actual cuando llegó el gran salto competitivo. “Entre este año y el anterior di el boom”, afirma.

Con ese crecimiento también comenzó a llegar algo con lo que llevaba años soñando: el reconocimiento. “Es muy bonito ver que después de tanto tiempo soñando con dedicarme a este deporte empiezo a tener reconocimiento real de la gente”.

Dentro del pelotón, Cepa ya se ha ganado una identidad muy definida. Muchos lo consideran un corredor polivalente y uno de los grandes especialistas en finales ajustados. Él mismo se define como “un corredor rápido que pasa bien la montaña”, especialmente peligroso en sprints reducidos tras carreras exigentes.

Pero más allá de las piernas, hay un aspecto que considera fundamental en su evolución: la fortaleza mental. “Lo que más se nota con los años es a nivel mental”, reconoce. Aprender a convivir con el estrés, la presión y las situaciones límite forma parte del crecimiento dentro del deporte de élite. Un aprendizaje silencioso que, aunque muchas veces pasa desapercibido, termina marcando diferencias en competición.

El ciclismo de alto nivel también implica una gran carga personal. “Lo más duro es todo el tiempo que pasas fuera de casa lejos de tu familia”, admite. Los viajes constantes, las concentraciones, la presión competitiva o el miedo permanente a las caídas forman parte de una rutina exigente que condiciona cada aspecto del día a día. “Eres ciclista los 365 días del año”, explica. Una realidad que obliga a vivir pendiente del rendimiento, el descanso y cada pequeño detalle.

Toda esa evolución también se ha reflejado en la carretera. Sus victorias esta temporada han confirmado su enorme potencial, especialmente los triunfos en el Trofeo Guerrita y la Clásica de Torredonjimeno, dos pruebas exigentes en las que evidenció su capacidad para resistir en la montaña y rematar en el sprint final. “Gracias a mi punta de velocidad me puedo imponer”, explica.

Aunque quizá lo más llamativo de su estilo sea la manera en la que afronta los momentos decisivos. “En los sprints entro en un estado de flow en el que no pienso en nada más que en ganar”, confiesa.

Su gran éxito llegó este pasado fin de semana con la conquista de la Copa de España, el título más importante del calendario nacional sub-23 y uno de los principales escaparates del ciclismo español. “Ganar la Copa es lo máximo a lo que puedes aspirar”, reconoce. Un triunfo que resume años de esfuerzo, aprendizaje y constancia.

Precisamente ahí aparece el siguiente gran paso de su carrera. Después de una temporada sobresaliente y con su nombre cada vez más presente en el ciclismo español, todo indica que Daniel Cepa dará el salto al profesionalismo el próximo año. “Es mi cuarto y último año ya en la categoría”, reconoce para HA10.

Un objetivo que durante mucho tiempo parecía lejano y que ahora empieza a convertirse en realidad. “Es un objetivo casi imposible de conseguir y el hecho de haberlo conseguido es difícil de asimilar”, admite. Aun así, lo vive con ilusión y con la tranquilidad de saber todo lo que ha trabajado para llegar hasta aquí.

Ahora, el reto será adaptarse a una nueva dimensión dentro del ciclismo. Pero Cepa también mira más allá. “Me gustaría algún día ganar una etapa en un Tour de Francia o una Vuelta a España”, sueña. Aunque, por encima de cualquier resultado, mantiene intacta la esencia con la que empezó todo. “Sobre todo quiero seguir disfrutando de este deporte y convertirme en alguien sólido dentro del ciclismo”.

Porque si algo refleja la historia de Daniel Cepa es que el salto al profesionalismo no llega de un día para otro. Llega después de años de sacrificio, aprendizaje y constancia. Y ahora, tras conquistar la Copa de España y consolidarse como una de las grandes apariciones del ciclismo nacional, parece preparado para dar el siguiente paso en su carrera.

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María Arcas, juventud y proyección bajo palos en el fútbol sala español 

María Garlo / 20-05-2026

 
 

Torreblanca Melilla continúa liderando la Primera División femenina de fútbol sala con una plantilla en la que María Arcas se ha convertido en una de las incorporaciones más destacadas de la temporada. A sus veinte años, la guardameta ya ha conquistado esta campaña la Supercopa de España y la Copa de la Reina, mientras compagina el deporte de élite con sus estudios universitarios y el conservatorio, una rutina que exige constancia y organización.

Su vínculo con el fútbol sala comenzó en categoría infantil, cuando tenía 13 años. “Me atrajo la manera dinámica y divertida de este, ya que al ser un campo más reducido, los equipos pueden llegar más veces a las porterías, además de que puedes ver muchos detalles técnicos y de calidad muy bonitos”, explica la portera.

Desde entonces, su progresión ha sido constante hasta alcanzar la máxima categoría nacional. María considera que la concentración y la capacidad para interpretar el juego son fundamentales en su posición: “Al final, no es solo parar, sino intentar prevenir que eso ocurra dándoles información a tus compañeras”. Además, destaca la importancia de la comunicación dentro de la pista: “Desde nuestra posición tenemos visión de todo el campo y es muy importante para ayudar al equipo”, afirma.

Tras varias temporadas en el LBTL Alcantarilla, el pasado verano decidió afrontar un nuevo desafío con su llegada al conjunto melillense. “El cambio fue grande, ya no solo en lo deportivo sino en lo personal también, pero fue positivo. En Alcantarilla se puede decir que fue donde crecí y aprendí mucho como portera y persona, pero llegar al Torreblanca fue dar un paso más en todos los sentidos”. Un salto competitivo que, según reconoce, le ha permitido elevar su nivel y adaptarse a una mayor exigencia.

La temporada está siendo especialmente exitosa para el club, que ya ha levantado la Supercopa de España y la Copa de la Reina. Para María, ambos títulos suponen dos de los momentos más importantes de su carrera deportiva. “Vivirlo desde dentro fue algo que no olvidaré nunca, sentí que todo el esfuerzo y sacrificio tenían sentido”, afirma la guardameta, que pone en valor el trabajo colectivo realizado por el equipo.

Fuera de la pista, la jugadora también afronta el reto de compaginar entrenamientos, estudios universitarios y conservatorio. “Muchas veces todo es un rompecabezas en el que intentas unir las piezas poco a poco”, admite. Aun así, asegura que esa rutina le ha ayudado a desarrollar una mayor disciplina y capacidad de organización.

Como ocurre en el deporte de alto rendimiento, la preparación va mucho más allá de los partidos. El trabajo físico, las sesiones específicas y la preparación mental forman parte de su día a día. Antes de competir, María tiene claros sus hábitos: “suelo escuchar música y visualizar situaciones que pueden ocurrir en el partido y la victoria”. Durante los encuentros, intenta mantener la concentración y evitar que los errores condicionen su rendimiento: “Un balón encajado no puede dejarte estancada ahí, ya que el partido sigue”, reflexiona para HA10.

De cara al futuro, la portera mantiene objetivos ambiciosos tanto dentro como fuera del deporte. “Quiero seguir creciendo como portera, consolidarme en el equipo y terminar bien mis estudios. Más adelante, sueño con representar a la selección española y, por qué no, poder dedicarme plenamente a este deporte. Y algún día, cuando me retire, me gustaría devolver al fútbol sala todo lo que me ha dado, quizás desde el mundo del entrenamiento o la gestión deportiva y acompañarlo con mi dedicación a la enseñanza de música como maestra”.

Además, deja un mensaje para quienes desean iniciarse en este deporte: “Que no deje que nadie le diga que no puede. Que se va a caer muchas veces, que habrá dudas, pero que, si ama lo que hace, que siga”. Porque para María Arcas, el fútbol sala es “el lugar donde soy yo misma y aprendí que los límites los pones tú”.

 
   
   

Rodrigo Corrales, de Cangas a la élite del balonmano mundial

Alejandro Hernández Blázquez / 20-05-2026

 
 

Antes de recorrer Europa y consolidarse en la élite del balonmano, Rodrigo Corrales fue un niño más entre pistas y veranos en Galicia. Su llegada a este deporte no nació de un plan definido ni de una obsesión temprana por convertirse en profesional. La portería apareció casi por casualidad, después de probar distintas posiciones y condicionado también por sus 2,02 metros de altura. “Empecé a ser portero un poco por las circunstancias”, cuenta para HA10.

En aquellos primeros años, el balonmano era sobre todo un espacio de convivencia. Amigos, entrenamientos y torneos de verano formaban parte de una rutina donde competir todavía no era lo más importante. “No había escape hasta que jugábamos en verano”.

El gran cambio llegó cuando apareció el interés del Barça. Corrales recuerda aquel momento como un punto de inflexión absoluto tanto para él como para su familia. “En ese momento te llama el Barça y es todo muy rápido”, explica sobre una decisión que transformó su vida en apenas unos días.

El impacto fue inmediato. Dejó atrás su entorno para entrar en una estructura de alto rendimiento siendo todavía un niño. “Eres un niño y es todo mucho más profesional”, añade sobre aquella etapa inicial en Barcelona.

Fue precisamente en la cantera azulgrana donde el balonmano dejó de ser únicamente un juego para convertirse en una profesión. “Cuando fui a Barcelona es un poco cuando empiezas… hay que trabajar, hacerlo bien, entrenar bien, para llegar al primer equipo”, recuerda sobre el cambio de mentalidad que vivió desde dentro.

La exigencia no se limitaba únicamente a la pista. La formación académica también formaba parte de la rutina diaria de los jóvenes deportistas. “Tenías que estudiar y ser bueno en la escuela. O al menos tener actitud”, señala el campeón de Europa con España.

Además, convivir con jugadores de distintas disciplinas reforzó desde muy pronto la sensación de estar rodeado de futuros profesionales. “Todos están pensando en llegar algún día a ser profesionales”.

Con el paso de los años, Corrales ha construido su carrera desde una lógica de crecimiento progresivo. Desde sus inicios en Cangas hasta su etapa en el Barça y su actual experiencia en el MKB Veszprém, el guardameta gallego siempre ha priorizado objetivos alcanzables antes que metas lejanas. “Siempre he tenido sueños y objetivos a corto plazo, que pueden ser realistas”, afirma.

Esa mentalidad le permitió adaptarse a diferentes países y culturas deportivas a lo largo de su trayectoria internacional. Durante su etapa en el Paris Saint-Germain encontró diferencias notables respecto al entorno español. “En Francia hay mucho más respeto y seguimiento”, explica al comparar distintas ligas europeas.

Más que una crítica directa, Corrales plantea una reflexión sobre el contexto deportivo nacional. “En España habría que mejorar muchas cosas, pero sobre todo la cultura deportiva”, apunta, haciendo referencia a la visibilidad y el seguimiento que reciben disciplinas más allá del fútbol.

Uno de los episodios que mejor resume esa diferencia cultural lo vivió precisamente en Francia. “Mbappé estaba en nuestro banquillo sentado viendo el partido”, recuerda sobre una escena que refleja la cercanía y el reconocimiento entre deportistas de élite.

Para Corrales, el deporte moderno también debe entenderse desde la experiencia que rodea a la competición. “El deporte es industria de entretenimiento”, afirma, destacando la importancia del ambiente, el público y la manera de vivir cada encuentro.

Su trayectoria deportiva respalda esa visión. Ha sido internacional con España, ha disputado unos Juegos Olímpicos, conquistó dos medallas de bronce y logró proclamarse campeón de Europa.

Ahora, tras su etapa en Hungría, donde el balonmano cuenta con una enorme relevancia social y deportiva, el guardameta regresará la próxima temporada a París para continuar compitiendo en la élite europea.

Aun así, Corrales mantiene muy presente el impacto de sus primeros años en Barcelona. “Me parece guay levantarme… y ver por ahí a Ronaldinho entrenando”, admite.

La historia del portero gallego es la de una evolución constante: de los veranos en Galicia al Barça, del aprendizaje en la cantera a las grandes competiciones internacionales y de España a algunos de los escenarios más importantes del balonmano europeo.

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La APDE denuncia las acusaciones y el tono de Florentino Pérez hacia la prensa deportiva

APDE / 19-05-2026

 
 

La Asociación de Periodistas Deportivos Europeos (APDE) expresa su firme rechazo a las declaraciones realizadas por el presidente del Real Madrid CF, Florentino Pérez, durante su última comparecencia pública, en las que se realizaron acusaciones genéricas contra profesionales de la información y diversos medios de comunicación, sin aportar pruebas que las sustenten.

La APDE considera que la libertad de expresión ampara el derecho de cualquier dirigente o figura pública a manifestar su desacuerdo con las informaciones publicadas. Sin embargo, ese derecho no legitima la descalificación indiscriminada del trabajo periodístico ni la puesta en duda de la profesionalidad de periodistas y medios en su conjunto.

De igual manera, esta asociación desea subrayar su preocupación por el tono utilizado en determinados pasajes de la intervención, en los que se emplearon expresiones y referencias personales hacia profesionales de la comunicación que resultan inapropiadas y alejadas del respeto debido en un contexto público. Este tipo de manifestaciones contribuyen a deteriorar el clima de respeto necesario entre instituciones, clubes y prensa.

Especialmente grave resulta, a juicio de la APDE, cualquier alusión que pueda interpretarse como una amenaza hacia los profesionales de la información, así como cualquier mensaje que sugiera consecuencias dirigidas contra periodistas por el ejercicio de su labor.

La APDE reitera su compromiso con la defensa del periodismo deportivo libre, independiente y plural, y hace un llamamiento a todos los actores del deporte a preservar el respeto mutuo y la responsabilidad en sus declaraciones públicas.

Asociación de Periodistas Deportivos Europeos (APDE)

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Javier Fernández, el patinador que cambió la historia del deporte español

David Revilla / 19-05-2026

 
 

Hablar del patinaje artístico sobre hielo en España es hablar de Javier Fernández. El madrileño llevó este deporte a las portadas de los periódicos nacionales y construyó un palmarés histórico: dos campeonatos del mundo, siete títulos europeos y una medalla olímpica.

Todo comenzó el día en que acompañó a su hermana a una pista de hielo. “La primera vez que vi a mi hermana patinar les dije a mis padres que quería empezar a practicarlo yo también”. Aquel momento marcó el inicio de una trayectoria que acabaría convirtiéndose en una referencia para el deporte español. “Desde los 6 años que empecé a los 35 años que tengo ahora ha sido mi forma de vida deportiva y profesional”.

En 2010 logró su primer Campeonato de España, un título que conquistaría en siete ocasiones más. Ese mismo año debutó en unos Juegos Olímpicos, dando inicio a una carrera que no dejaría de crecer. Tres años después llegó su primer Campeonato de Europa, el comienzo de una hegemonía continental que se prolongó durante siete temporadas consecutivas. “Ser constante en los entrenamientos y en las competiciones, esa es la única clave de poder aguantar tanto tiempo en lo más alto”, cuenta para HA10.

Ese 2013 también supuso su primera medalla mundial, un logro inédito hasta entonces para el patinaje español. Fernández fue tercero y abrió una etapa de cuatro años consecutivos subiéndose al podio. En 2014 repitió el bronce mundial y rozó la medalla olímpica en Sochi, donde terminó cuarto, a menos de dos puntos del tercer puesto. “La medalla olímpica que se me escapó en los juegos olímpicos del 2014 me hizo volver a los entrenamientos con más ganas e intentar que no me volviese a pasar”.

Los mayores éxitos de su carrera llegaron en 2015 y 2016. Además de dominar Europa, conquistó sus dos campeonatos del mundo, convirtiéndose en el primer español en conseguirlo. Dos títulos “muy especiales”, aunque reconoce que el primero “fue más especial personalmente y, también, por hacer algo que no se había logrado anteriormente en la historia”.

Ambos campeonatos los logró superando a quien era entonces su gran rival, el japonés Yuzuru Hanyu. Los dos compartían entrenador y entrenaban juntos diariamente, una situación poco habitual en la élite. “nos ayudó a entrenar juntos y saber que tú máximo rival de ese momento lo tienes al lado y puedes medirte con el diariamente”.

La recompensa olímpica llegó finalmente en 2018. En PyeongChang consiguió la medalla de bronce y completó así el gran objetivo que le faltaba en su carrera. “Los juegos olímpicos es una competición muy diferente al resto, mucho más difícil y con una presión personal mucho más alta por todo lo que conlleva, pero al final pude conseguir esa medalla que era mi objetivo”.

Un año después conquistó su séptimo Campeonato de Europa y decidió poner fin a su trayectoria deportiva. “lo decidí yo, que es lo más importante. Terminar una carrera deportiva de tantos años con un oro en el Campeonato de Europa lo hizo más especial”.

La irrupción de Javier Fernández cambió la dimensión mediática del patinaje artístico en España. El madrileño se convirtió en uno de los grandes referentes del deporte nacional gracias a “la constancia en las competiciones y dar buenos motivos para hablar de ti como deportista”, aunque también considera importante la relación con los medios: “Facilitarles tu tiempo y atención, estar presente en muchas galas y premios”.

Su éxito coincidió además con la aparición de otros deportistas españoles en disciplinas menos mediáticas que comenzaron a destacar a nivel internacional. “Fuimos afortunados de que más de un deportista de deportes menos vistos empezamos a ganar competiciones importantes al mismo tiempo, como por ejemplo Carolina Marín, Sandra Sánchez, Damián Quintero, Mireia Belmonte, Saúl Craviotto”.

Fernández también reflexiona sobre las dificultades que afrontan los deportes con menor exposición mediática. “Si un deportista tiene que estudiar, entrenar en un nivel de elite y encima trabajar sería imposible hacer nada bien. Las becas y las marcas de patrocinio hacen un papel fundamental, pero a veces no hay gran cantidad en este tipo de deportes”.

De cara al futuro, espera haber contribuido al crecimiento del patinaje en España y a inspirar a nuevas generaciones. “muchos niños y niñas puedan hacer este deporte por primera vez o dedicarse a ello como yo hice. Este deporte no solo conlleva lo físico, si no las culturas de las coreografías, la interpretación, trabajar con la música y hacer que tus oídos y tú cuerpo sean unos, es puro arte deportivo”.

Tras su retirada, el madrileño ha seguido vinculado al hielo a través de distintos proyectos. Entre ellos destaca Revolution on Ice, un espectáculo que une música en directo y patinaje artístico. “Uno de los más especiales fue el espectáculo de patinaje sobre hielo y música en directo que repetimos durando varios años, Revolution On Ice”.

Además, cada Navidad impulsa la instalación de pistas de hielo para acercar este deporte al público. “Es algo que llevamos muchos años haciendo y es bonito ver qué en esas fechas la gente disfruta de tu deporte y la magia de la Navidad”.

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Hugo López: “La clave en los playoffs es quererlo más que el otro”

18-05-2026 / Entrevista con Hugo López tras el Estudiantes -- Alicante (Play Off ascenso a la ACB)

 
 

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El Racing de Santander celebra el ascenso a Primera División

17-05-2026

 
 

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El problema del Real Madrid que ya nadie puede ignorar

Juanma Castaño / 16-05-2026

 
 

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Raúl Gómez: “Se notaba que nosotros nos jugábamos un poquito más que ellos”

16-05-2026 / Entrevistas con Raúl Gómez, David Pazos, Harrison Santos e Iván Fernández tras el Inter -- Noia (Primera División Masculina de Fútbol Sala)

 
 

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Javi Alonso: el fútbol sala como forma de vida entre la élite y el sacrificio personal

Alex Daniel Ruiz Agüero  / 15-05-2026

 
 

El fútbol sala ha estado muy presente en la vida de Javi Alonso desde la infancia, aunque no tanto como un “destino marcado” de forma inevitable, sino como una influencia temprana que terminó consolidándose con el tiempo. Todo comenzó en su entorno familiar, especialmente a través de su hermano mayor, al que observaba jugar en sus primeras etapas. “El fútbol sala llegó a mi vida desde muy pequeño viendo a mi hermano jugar, desde que empecé a practicarlo me gustó tanto que no probé otro deporte”, confiesa el jugador del Manzanares para HA10.

A partir de ahí, su vínculo con este deporte se fue reforzando durante su etapa formativa en Boadilla, donde no solo competía, sino que también observaba con atención al primer equipo. En ese proceso de aprendizaje, fue fijándose en referentes como Davichín, Cogorro o Werner, que marcaron su manera de entender el juego.

Su salto a la élite llegó sin una planificación clara a largo plazo, lo que le obligó a gestionar la presión del momento. “Fue una oportunidad que no esperaba. Tenía muchos nervios en el estómago, pero una vez que salté a la pista se me quitaron y lo disfruté mucho”, recuerda sobre su debut en Primera. En cuanto a sus primeros recuerdos goleadores, guarda una imagen especialmente lúdica: “Mi primer gol de pequeño fue de vaselina; ¡los porteros no llegaban al larguero!”. Ya en su estreno profesional, el gol llegó tras una acción de oportunismo en un balón dividido ante la salida del portero rival.

Más allá del plano deportivo, Javi también pone el foco en una de las realidades menos visibles del deporte profesional: la distancia personal y el coste emocional de la carrera. Javi reflexiona con sinceridad sobre lo difícil que es dejar tu ciudad siendo tan joven para emprender un viaje sin fecha de retorno clara. “Pierdes muchos momentos que ya nunca vas a recuperar, como el nacimiento de un sobrino o el cumpleaños de un familiar cercano”, explica para HA10. En ese contexto, desarrolla pequeños rituales que le ayudan a sobrellevar la presión y la nostalgia antes de competir: “Miro las fotos de mi familia que tengo en las espinilleras; me dan ese plus de energía para afrontar el partido”.

Con el paso del tiempo y experiencias como su etapa en Italia —incluida una anécdota en la que intentó defenderse en una entrevista mezclando idiomas—, ha ido construyendo una mentalidad competitiva basada en la resiliencia. Se define como un jugador exigente consigo mismo, que entiende el valor del aprendizaje incluso en la derrota: “Las derrotas siempre te enseñan muchas cosas; a veces te hacen valorar lo difícil que es ganar”.

Para él, el éxito no se mide en gestos individuales, sino en la capacidad de cumplir objetivos colectivos, ya sea una clasificación para la Copa de España o la lucha por un play-off. En esa línea, deja un mensaje dirigido a quienes empiezan en el deporte profesional, centrado en la constancia más que en la inspiración: “Siempre hay que seguir adelante. Va a haber muchas piedras en el camino, pero con una mente fuerte, esfuerzo y sacrificio, se pasan esos baches”.

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Beatriz Parra, una pionera del fútbol femenino español y dedicada a impulsarlo

Nerea Mateos / 15-05-2026

 
 

La exfutbolista Beatriz Parra ha vivido desde dentro la evolución del fútbol femenino en España. Su trayectoria refleja el paso de un deporte con recursos limitados a otro en proceso de profesionalización, en el que durante años las jugadoras han tenido que compaginar entrenamientos, estudios y trabajo.

Nacida en Badajoz, Parra empezó a jugar al fútbol desde muy pequeña. “No tengo recuerdo de no hacerlo”, explica para HA10. Creció rodeada de chicos en una urbanización donde jugar al fútbol era algo natural. Aunque el deporte siempre formó parte de su vida, reconoce que no pudo dedicarse exclusivamente a él durante gran parte de su carrera. “Nunca fue exclusivamente fútbol”, cuenta. La situación empezó a cambiar alrededor de 2019, con la profesionalización de la Liga Iberdrola y la llegada del convenio colectivo.

Sus comienzos no fueron fáciles. Durante el Bachillerato jugaba en Mérida mientras vivía y estudiaba en Badajoz, lo que le obligaba a hacer largos viajes diarios. “Perdía dos horas de camino todos los días para ir a entrenar”. Finalmente decidió dejar el fútbol temporalmente para centrarse en los estudios, aunque tiempo después volvió a competir.

A lo largo de su trayectoria pasó por clubes como Sevilla FC, Betis y Huesca, además de jugar en Islandia, Italia y México. Parra destaca que cada etapa tuvo un papel importante en su formación, aunque recuerda especialmente los ascensos con Sevilla y Betis. “Son los momentos que más recuerdo”, afirma.

Uno de los aspectos más llamativos de su carrera fue jugar tanto en el Sevilla como en el Betis, dos equipos enfrentados por una gran rivalidad. La futbolista admite que recibió críticas e insultos tras cambiar de club, aunque entiende que muchas jugadoras tomaban esas decisiones buscando mejores condiciones. Sobre el derbi sevillano, lo tiene claro: “Se vive con mucha emoción”.

La exfutbolista extremeña también ha sido testigo directo del crecimiento del fútbol femenino. Recuerda cómo las nuevas generaciones llegaban mucho más preparadas físicamente y con mejores estructuras deportivas. Sin embargo, considera que todavía queda mucho por mejorar. Actualmente es directora ejecutiva de FUTPRO y defiende que el fútbol femenino debe estar gestionado por mujeres que hayan vivido este deporte desde dentro. “Nuestro deporte tiene que estar dirigido por mujeres y por mujeres que hayan sido futbolistas”.

Uno de los momentos más importantes de su carrera llegó cuando decidió marcharse a México junto a Marta Perarnau. La oportunidad apareció después de que el Betis le comunicara que no contaban con ella. “En el Betis me quisieron retirar”, asegura. Aun así, Parra sentía que todavía podía seguir compitiendo y decidió probar suerte en el extranjero.

La experiencia en el Atlético de San Luis terminó siendo una de las mejores de su carrera. Allí se convirtió en la máxima goleadora histórica del club en Primera División y volvió a sentirse importante. “Me hicieron sentir futbolista otra vez”. Además, considera que tanto ella como Marta Perarnau ayudaron a abrir el camino para que otras futbolistas españolas llegaran después a la liga mexicana.

Sobre la parte más dura del fútbol profesional, Parra señala los sacrificios personales. “Te pierdes bodas, vacaciones, conciertos, mucha vida”. También reconoce que el deporte le enseñó a gestionar la presión y a entender que ser futbolista no definía completamente quién era como persona.

Su retirada no fue como esperaba. Mientras jugaba en Huesca quería despedirse sobre el campo tras recuperarse de una lesión, pero finalmente no fue convocada para el último partido. “Creo que me merecía otra retirada”, confiesa. Aun así, decidió dejar el fútbol para intentar ayudar al deporte desde otra posición.

Actualmente, además de trabajar en FUTPRO, se dedica a la formación empresarial y da clases en cursos de entrenadores de la Federación Andaluza de Fútbol. Allí intenta transmitir la importancia del bienestar emocional y la formación dentro del deporte. Precisamente ese es el consejo que más repite a las jóvenes futbolistas: estudiar. “La formación te da la capacidad de detectar situaciones que no son aceptables y poder denunciarlas”.

La historia de Beatriz Parra representa la experiencia de una generación de futbolistas que contribuyó al crecimiento del fútbol femenino antes de su profesionalización y de la mejora de sus condiciones laborales.

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Marta de los Riscos, jugadora de fútbol sala: “Era el momento de coger impulso para seguir disfrutando de este deporte”

María Garlo / 14-05-2026

 
 

Hay jugadoras que entienden el gol como una consecuencia natural del juego. Otras convierten marcar en su manera de interpretar cada partido. En el caso de Marta de los Riscos, la competitividad apareció desde muy pequeña, casi al mismo tiempo que el balón. “Empecé a jugar a fútbol sala a los nueve años, en la escuela, como extraescolar. Jugaba por diversión y porque desde muy pequeña siempre me ha gustado competir”, explica en conversación con HA10.

Su crecimiento dentro del fútbol sala fue progresivo. Desde sus primeros pasos en Cataluña hasta competir en la élite del fútbol sala femenino, su trayectoria ha estado marcada por una evolución constante. “El primer gran paso fue federarme en CET10 al empezar la ESO”, recuerda. A partir de ahí, fue avanzando entre categorías y equipos hasta alcanzar la máxima categoría.

Hubo un momento concreto en el que entendió que podía competir al máximo nivel. “Cuando juegas contra las mejores y ves que tú también estás ahí, aportando al equipo y evolucionando”, señala a HA10.

En su infancia, el fútbol sala ya ocupaba un lugar importante en su rutina. “Mi hermano jugaba y era un referente para mí. Yo siempre quería ser como él”, cuenta. También recuerda con especial cariño las ligas escolares de los viernes, donde comenzó a asumir protagonismo dentro de la pista y a convivir desde joven con la exigencia competitiva.

A lo largo de su carrera ha tenido figuras importantes en su formación. Destaca especialmente a entrenadores como Edgar Castillo, Cinto García o Alicia Morell, personas que, según explica, marcaron etapas fundamentales tanto en su crecimiento táctico como personal.

Sin embargo, su trayectoria no ha sido completamente lineal. El año pasado decidió parar durante seis meses para priorizarse. “Necesitaba cuidarme y darle un giro nuevo a mi carrera deportiva”, reconoce. Una pausa necesaria después de años de exigencia continua. “Era el momento de coger impulso para seguir disfrutando de este deporte”.

Sobre lo más difícil de consolidarse en la élite, lo tiene claro: la constancia. “Cada vez hay más competitividad y eso te obliga a trabajar continuamente, tanto física como mentalmente”. Además, pone sobre la mesa una realidad habitual para muchas jugadoras: compaginar deporte, trabajo y vida personal.

En la temporada 2022-23 terminó como una de las máximas goleadoras de la liga, aunque evita quedarse únicamente con esa etiqueta. “Me gusta considerarme una jugadora completa”, afirma a HA10. Más allá de marcar, valora el trabajo defensivo, la capacidad para generar juego y ayudar al equipo en cualquier situación.

Su olfato goleador viene de lejos. “Desde pequeña he sido goleadora y siempre he jugado de pívot”, explica. Con el paso de los años, asegura haber aprendido a interpretar mejor los espacios y a tomar decisiones con mayor rapidez.

Aun así, insiste en la importancia del colectivo. “En fútbol sala todo el trabajo táctico y colectivo es fundamental”. Y cuando le preguntan qué tipo de gol la representa más, no duda: “Recibir de espaldas, girarme y chutar”. Aunque también disfruta especialmente robando arriba y castigando la salida de portero-jugador.

Pese a ser una de las referencias ofensivas de la competición, intenta gestionar la presión con naturalidad. “Lo veo como una motivación para seguir mejorando”, afirma. Una mentalidad en la que la fortaleza psicológica juega un papel importante. “La cabeza es fundamental porque es un deporte muy rápido y exigente”.

Actualmente forma parte del Ourense Ontime, al que llegó al inicio de la temporada 2025-26. “Valorando todas las opciones, decidí fichar por Ourense”, explica a HA10. Aunque admite que el cambio no fue sencillo al principio, asegura haberse sentido “muy arropada” desde el primer momento.

Sobre la evolución de la Primera Iberdrola de fútbol sala, considera que el crecimiento de la competición es evidente. “Cada temporada el nivel es más alto y la liga está mucho más igualada”, afirma. Sin embargo, cree que todavía queda camino para que el fútbol sala femenino alcance el reconocimiento que merece.

Mirando al futuro, su objetivo es claro: “Volver a sentirme al máximo de mis capacidades y recuperar mi mejor versión”.

Cuando define este deporte en una sola palabra, tampoco duda: “Pasión”.

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Javier Aznar: “ Pocos mensajes, ellas marcan el ritmo del partido”

13-05-2026 / Entrevistas con Javier Aznar, Iris Alcázar, Queralt Anton y Paola Quintanar tras el Real Canoe -- Sant Andreu (División de Honor Femenina de Waterpolo)

 
 

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Marta Alarcón, periodista de informativos de Antena 3, en el Curso Superior de Periodismo en Eventos Deportivos de la APDE

María Garlo / 13-05-2026

 
 

“Hay trabajo, pero este no llega a vosotros, tenéis que salir a buscarlo”. Con esta reflexión, Marta Alarcón, periodista de los informativos de Antena 3 y exalumna del curso, animó a los estudiantes durante una charla impartida en el Curso Superior de Periodismo en Eventos Deportivos de la Asociación de Periodistas Deportivos Europeos (APDE). Durante el encuentro, compartió su experiencia profesional, las dificultades de la profesión y varios consejos para afrontar el periodismo actual.

Alarcón estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. La falta de prácticas durante la carrera y su pasión por el deporte la llevaron a realizar el curso de la APDE, una etapa que recuerda con especial cariño. Durante su intervención, destacó la importancia de herramientas como el minuto a minuto, las previas o los VTR, formatos fundamentales en el trabajo diario de cualquier redacción.

La periodista albaceteña continuó su formación con el máster de periodismo deportivo de Marca. Sobre este tipo de estudios de postgrado, fue clara al afirmar que “ningún máster te garantiza un puesto de trabajo”. En su opinión, lo verdaderamente importante es “adquirir experiencia, moverse, conocer profesionales y construir una buena agenda de contactos”.

A lo largo de la charla, Marta Alarcón repasó una trayectoria marcada por experiencias muy diversas. Sus primeros trabajos estuvieron vinculados a documentales de Prime Video sobre oros olímpicos e influencers. También pasó por la presentación del tiempo y colaboró con Marca, Espejo Público y un programa de Telemadrid. Actualmente, forma parte del equipo de informativos de Antena 3 en el turno de fin de semana.

La inteligencia artificial también tuvo espacio durante la conversación. Alarcón explicó que las redacciones ya han incorporado estas herramientas a su dinámica diaria, aunque insistió en que “la inteligencia artificial tiene que ser complementaria a nuestro trabajo, no sustitutiva”. Con ello, subrayó que el criterio, la verificación y la responsabilidad continúan dependiendo del periodista.

La comunicadora tampoco ocultó la cara más difícil de la profesión. Habló de la precariedad laboral, la inestabilidad y la temporalidad de muchos contratos. Aun así, animó a los alumnos a utilizar plataformas como LinkedIn, crear un videocurrículum y aprovechar cada oportunidad para generar contactos profesionales.

“Sed pesados e insistid mucho”, recomendó la periodista en el tramo final de la charla. Como conclusión, animó a los futuros periodistas a no cerrarse puertas y a mantenerse preparados ante cualquier oportunidad profesional. Para Marta Alarcón, el periodismo sigue ofreciendo posibilidades a quienes estén dispuestos a adaptarse, aprender constantemente y moverse dentro de un entorno cada vez más competitivo.

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Luis Figo se rinde a Lamine Yamal y avisa sobre España y Portugal para el Mundial

María Garlo / 12-05-2026

 
 

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Kevin Larsen, el MVP de la Primera FEB que prioriza al equipo por encima de todo

Alejandro Hernández Blázquez  / 12-05-2026

 
 

Kevin Larsen no es el típico MVP. El pívot danés del HLA Alicante no necesita anotar treinta puntos por partido ni firmar estadísticas imposibles para dominar un encuentro. Su impacto aparece en otro lugar: en hacer jugar al equipo, en entender el ritmo del partido y en convertir el baloncesto colectivo en una de sus mayores virtudes. “Siempre pongo al equipo por delante de mí mismo y, por lo tanto, lo que el equipo necesite en diferentes ocasiones, estoy preparado para hacerlo con una sonrisa en la cara.”, cuenta para HA10.

Su trayectoria tampoco es fruto de la casualidad. En 2016, durante su etapa universitaria en Estados Unidos, ya dejó señales de que estaba preparado para una carrera de alto nivel. Lideró a George Washington Revolutionaries hasta conquistar el National Invitation Tournament, considerado el torneo universitario más prestigioso después del March Madness. Además, se convirtió en uno de los pocos jugadores de la historia de la universidad en superar los 1.000 puntos y 900 rebotes.

Una etapa que le marcó profundamente: “la atención al detalle y la enorme cantidad de entrenamientos que hacíamos me hicieron muchísimo mejor tanto física como mentalmente.”

Tras aquella gran temporada se presentó al Draft de la NBA, aunque no fue seleccionado. Entonces comenzó su aventura profesional en Francia antes de marcharse a Alemania, donde consiguió proclamarse campeón de liga y lograr el ascenso a Primera División. Más tarde regresó a Dinamarca, donde volvió a demostrar su dominio conquistando otro MVP. “Creo que mi IQ de juego me permite tener éxito en muchos roles distintos.”

En 2018 inició su etapa en España con el Bilbao Basket, siendo una pieza importante para que el conjunto bilbaíno regresara a la élite tras ganar la Final Four y lograr el ascenso a la ACB. Un año después recaló en Palencia Baloncesto, donde recuperó protagonismo tras la falta de minutos en Bilbao.

El estilo del baloncesto español encajó rápidamente con sus características: “El estilo de baloncesto aquí en España se basa en el trabajo en equipo, la habilidad y la capacidad de convertirse en un verdadero equipo. Esas cosas encajan perfectamente conmigo como persona o jugador.”, recalca.

Para Larsen, el baloncesto va mucho más allá de la competición. “jugar al baloncesto es una bendición y poder probar diferentes roles te mejora como jugador”.

En 2020 puso rumbo a Lugo para jugar en el CB Breogán, entonces en LEB Oro. Allí volvió a conseguir un ascenso a la ACB y pudo debutar finalmente en la máxima categoría del baloncesto español la temporada siguiente.

Sin embargo, en ACB su protagonismo disminuyó considerablemente. Tras acordar su rescisión con el club, firmó por el Movistar Estudiantes, donde permaneció tres temporadas y se convirtió en una de las referencias del equipo. Además, analiza cómo ha evolucionado el baloncesto moderno: “en este momento hay más enfoque en el tiro de tres y en jugar rápido. Así que los requisitos para los pívots en el baloncesto actual serán el atletismo, la envergadura y la capacidad de defender los Pick & Rolls.”

Su paso por distintos clubes europeos le ha dejado recuerdos especiales, aunque hay uno que sobresale por encima del resto: “El momento más especial de mi carrera fue mi primer partido con la selección nacional. Fue una sensación que no puedo explicar; escuchar el himno nacional me emocionó muchísimo. Nunca lo olvidaré.”

Más allá de los números y los títulos, Larsen da un enorme valor a la relación con la afición. “ Los aficionados son muy importantes, no puedo explicar lo importantes que son. No hay mejor sensación en el mundo que cuando los niños pequeños se acercan a ti.”, destaca el pívot danés.

España se ha convertido en mucho más que un destino profesional para él. El jugador del Alicante también ha encontrado estabilidad junto a su familia: “ayuda que a mi mujer y a mi hija les encante el estilo de vida español y lo relajado que es”.

Larsen deja además una reflexión sobre la toma de decisiones, dentro y fuera del deporte: “un consejo sería tomar la decisión incómoda. Porque habrá muchas veces en las que será fácil tomar la decisión equivocada porque te hará sentir mejor”.

Ahora afronta los playoffs frente a su exequipo, el Movistar Estudiantes. Un cruce especial marcado por el reencuentro con uno de los clubes más importantes de su trayectoria en España.

Independientemente del resultado, el danés ya ha construido una carrera sólida, marcada por la capacidad de adaptarse, competir y dejar huella en distintos países y contextos del baloncesto europeo.

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Adrián Arias: “A nosotros no nos afecta el resultado”

10-05-2026 / Entrevistas con Adrián Arias, Valentino Rizzo, Adrián Gabas y Andrés Vallejo tras el Cisneros -- Liceo Francés (División de Honor Masculina de Rugby)

 
 

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Carlos Rodríguez (a pesar de la victoria): “Podríamos haber hecho un poco más de nuestro juego”

10-05-2026 / Entrevistas con Carlos Rodríguez, Lucas Caputto, Roy Jon Lura y Juanjo Hidalgo (“Popo”) tras el Alcobendas -- La Vila (División de Honor Masculina de Rugby)

 
 

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Jacob Bustamante: “Las semanas se están haciendo duras, pero las jugadoras creen que podemos salvarnos”

09-05-2026 / Entrevistas con Jacob Bustamante, Marina Benete Montufo, Pilar Ribes (Pili) y Alicia Benete Montufo tras el Móstoles - Penya Esplugues (Primera División Femenina de Fútbol Sala)

 
 

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Paula Andújar: del fútbol femenino al fútbol sala tras una carrera de evolución constante

Nerea Mateos  / 09-05-2026

 
 

La trayectoria de Paula Andújar refleja la evolución del fútbol femenino en España en los últimos años. Su carrera ha estado marcada por el esfuerzo y la adaptación, lo que la ha llevado por equipos como el Rayo Vallecano Femenino o el Granada CF Femenino, además de vivir una experiencia internacional en Estados Unidos.

Su relación con el fútbol comenzó desde muy pequeña. “Prácticamente desde que tengo recuerdos estoy con una pelota pegada al pie”, explica. Su entorno fue clave, especialmente su hermano: “Mi hermano… jugaba y yo jugaba con él”. Sin embargo, crecer en aquella época no era lo mismo que ahora: “Cuando yo era pequeña no era una opción poder ser futbolista”, recuerda para HA10. Aun así, nunca dejó de jugar por la pasión que siente por este deporte.

Se formó en el Torrejón, club en el que pasó por todas las categorías y del que guarda un recuerdo especial de sus inicios. Más tarde llegó su etapa en el Rayo Vallecano Femenino, una de las más importantes de su carrera: “Se convirtió en mi familia durante muchos años… viví momentos muy bonitos”. Allí creció como jugadora y persona, aunque también atravesó momentos complicados en su salida del club: “Las últimas situaciones que viví allí fueron muy duras”.

Tras esa etapa, pasó por equipos como Logroño y Granada. En el Granada CF Femenino vivió uno de los momentos más destacados de su carrera, logrando el ascenso a Primera División: “Viví unos meses muy intensos y bonitos… guardo mucho cariño a la gente de allí”. Además, su paso por el fútbol universitario en Estados Unidos le permitió conocer otra forma de entender este deporte: “Es muy físico… aunque menos táctico, pero con una disciplina espectacular”.

No todo han sido alegrías. Paula destaca dos momentos especialmente difíciles: la desaparición del equipo de Torrejón por la falta de apoyo al fútbol femenino y el descenso con el Rayo Vallecano Femenino. Aun así, también ha logrado éxitos importantes, como los campeonatos de España con la selección madrileña o varios ascensos a lo largo de su carrera.

Actualmente ha iniciado una nueva etapa deportiva en el fútbol sala, tras pasar del fútbol 11 a esta disciplina. Juega en el CD Azuqueca FS, una experiencia que está disfrutando: “He descubierto un bonito deporte… muy diferente”. Aunque no han cumplido los objetivos de la temporada, mantiene una visión positiva centrada en el disfrute del juego.

Como una de las protagonistas del desarrollo del fútbol femenino, tiene clara su opinión sobre la evolución del deporte: “Ha crecido muchísimo… ahora las niñas pueden crecer pensando que pueden llegar a ser futbolistas”. Sin embargo, considera que aún queda camino por recorrer: “Falta más reconocimiento, visibilidad y recursos”.

Fuera del campo, Paula es profesora de Educación Física, una faceta que compagina con su carrera deportiva. “Intento transmitir el amor por el deporte a mis alumnos”, señala para HA10. De cara al futuro, mantiene un objetivo claro: “Me gustaría devolver al Azuqueca a Segunda División y seguir disfrutando del fútbol”.

Su historia es la de una futbolista que creció en un contexto difícil para el fútbol femenino, pero que nunca dejó de competir ni de reinventarse. Una trayectoria que ahora continúa en una nueva disciplina, manteniendo el mismo espíritu competitivo de siempre. Y ese es también el mensaje que deja a las nuevas generaciones: “Si jugar al fútbol les hace felices, que peleen por ello… porque no hay sensación más bonita que competir rodeada de amigas”.

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Miguel Martínez: del despiste en un polideportivo a una vida ligada al rugby

Alberto Martín / 08-05-2026

 
 

Miguel Martínez es un exjugador y actual entrenador de rugby con una trayectoria vinculada durante décadas al rugby madrileño, desde sus inicios en Getafe hasta su paso por distintos clubes y experiencias en el ámbito competitivo. Hoy desarrolla su labor desde el banquillo, donde busca trasladar su experiencia a las nuevas generaciones.

Sus inicios en el rugby llegaron de forma casual. En aquel momento practicaba judo, pero un imprevisto administrativo terminó cambiando su trayectoria deportiva.

“La carta se quedó ahí y nos acordamos justo el día después de las renovaciones. Me tocó ir el día de la gente nueva y había una cola que daba la vuelta al polideportivo. Cuando llegué a la ventanilla, le dije al chico que me apuntara a todos los deportes, que los iba a probar. Bajé al campo de rugby y encontré mi sitio”, recuerda.

Sus primeros pasos no fueron sencillos. Se incorporó a un equipo con pocos efectivos y con escasa experiencia, lo que le llevó a vivir situaciones de aprendizaje muy rápidas, incluida una expulsión en uno de sus primeros encuentros por un placaje excesivamente duro. Aun así, su físico y progresión le permitieron evolucionar con rapidez.

Con el tiempo, su crecimiento deportivo le llevó a competir en categorías superiores. Llegó a jugar con el Canoe para seguir desarrollándose y más adelante entró en dinámicas de mayor nivel competitivo, hasta alcanzar convocatorias en el ámbito autonómico y nacional. “Eso fue definitivo. Llegué a un club en el que nos decían que nuestro objetivo era ganar. Encajé rápido y, al tercer partido, el seleccionador madrileño se me acercó. De ahí pasé a la selección Española y salí lanzado”, relata para HA10.

En ese proceso formativo tuvo un papel clave su primer entrenador en Getafe, Esteban, a quien reconoce como una figura determinante en su manera de entender el rugby.

“Me enseñó muchísimo. Llevaba los valores por bandera. Para él, el cuerpo estaba al servicio del club y el equipo siempre por encima. Si te tenías que sacrificar, te sacrificabas”, afirma, recordando anécdotas como la decisión de aquel técnico de disputar un partido con trece jugadores como medida disciplinaria tras un conflicto entre compañeros.

Esa filosofía basada en el compromiso y el sacrificio es la que intenta trasladar ahora como entrenador. En su etapa actual, busca perfiles que lideren desde el ejemplo más que desde el discurso, y apuesta por una gestión del grupo equilibrada entre cercanía y exigencia.

“Estoy aprendiendo. Suelo ser firme y, si me responden, me uno a ellos y hasta les ayudo en alguna gamberrada. Pero si están despistados, aplico lo de 'el que no tiene cabeza, tiene pies'. Si no ganamos por jugar bien, ganaremos por pulmones, y se acaba el entreno programado y empieza la sesión de físico”.

Su enfoque del entrenamiento también incluye métodos poco convencionales para mejorar la atención y la implicación de los jugadores, especialmente en etapas formativas, combinando disciplina y recordatorios visuales individualizados.

En cuanto a la evolución del rugby, considera que el deporte ha cambiado notablemente en las últimas décadas, especialmente en términos de seguridad y ritmo de juego. Sin embargo, también detecta diferencias en la mentalidad de los jóvenes y su entorno.

“Quizás hace treinta años éramos más estoicos. Ahora los padres estamos más encima, con una mentalidad más protectora y, a veces, proyectando nuestros sueños en ellos. Falta un poco más de ese mensaje de 'si no juegas, esfuérzate más, da tu máximo y apoya a tus compañeros para hacer equipo'”, concluye.

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Sara Díaz: esfuerzo y éxito en la petanca

Nayra de Ganzo / 08-05-2026

 
 

En un deporte que todavía lucha por ganar visibilidad y romper estereotipos, la trayectoria de Sara Díaz se ha convertido en una referencia tanto a nivel nacional como internacional. La jugadora de petanca, natural de Lanzarote, ha conseguido hacerse un nombre gracias a sus resultados, pero también a la constancia y el trabajo sostenido en el tiempo.

Su historia comenzó de la forma más natural posible, en casa. “Todo empezó siguiendo los pasos de mi padre”, explica. Desde pequeña le acompañaba a competir y aprovechaba los descansos para entrar en la cancha. “En los tiempos de descanso pues yo saltaba a la cancha a jugar”. Lo que empezó como un entretenimiento terminó convirtiéndose en una pasión.

El camino hasta la élite no ha sido sencillo. “Toda esta progresión ha sido bastante larga y dura”, reconoce. Aunque desde fuera sus éxitos puedan parecer rápidos, la realidad ha sido muy diferente. Con el paso de los años ha tenido que evolucionar, adaptarse y “romper bastantes barreras” para mantenerse al máximo nivel.

El gran punto de inflexión de su carrera llegó en 2022. Ese año se proclamó campeona del mundo y campeona de Europa, además de conseguir la medalla de plata en los Juegos del Mediterráneo y varios oros a nivel nacional. Sin embargo, para ella, el verdadero cambio llegó mucho antes. “El salto como deportista de élite lo vives en el primer minuto que vas con la selección española”, afirma, recordando sus primeros pasos internacionales en la categoría sub-23.

Mantenerse en la élite exige mucho más que rendir dentro de la pista. “Lo más exigente es mantener la mente completamente firme”, explica para HA10. A ello se suman sacrificios personales y económicos: fines de semana lejos de casa, menos tiempo con amigos y familia y el coste de muchas competiciones. “También un sacrificio económico ya que salir a competir a Francia o a nivel nacional me lo suelo costear yo todo”, señala.

Pese a las dificultades, los resultados han acompañado su crecimiento deportivo. Medallas nacionales, europeas y mundiales forman parte de una trayectoria construida con regularidad. “Mi objetivo siempre es subir al podio”, asegura. Cada éxito representa una recompensa al trabajo realizado. “Son un orgullo y una satisfacción”, añade, aunque recalca que cada logro tiene un significado diferente.

Representar a la selección española es otra de sus grandes motivaciones. En un contexto de alta competitividad y relevo generacional constante, mantenerse entre las mejores no resulta sencillo. “Representar a España me motiva y me inspira”, afirma. Además, tiene claro el impacto que puede generar en las nuevas generaciones. “Que las niñas vean que pueden lograrlo, eso sí, con mucho trabajo”.

Sobre la situación actual de la petanca, considera que todavía existen muchos prejuicios alrededor de este deporte. “Está marcado como un deporte de gente mayor y eso no es así”, defiende. Para Sara Díaz, la petanca combina estrategia, precisión e inclusión, valores que muchas veces pasan desapercibidos. “La gente debería ir a un club y probarlo, es ahí donde realmente se aprecia”, insiste.

En esta etapa de su carrera, asegura estar centrada en disfrutar de todo lo conseguido. “Estoy disfrutando del camino que he creado y vivo cada momento como si fuera el último”, explica. Aun así, mantiene objetivos ambiciosos de cara al futuro. “Quiero ganar los campeonatos de España y seguir contando para la selección”, afirma.

Más allá de los resultados, también tiene claro qué quiere aportar a su deporte. Sueña con una petanca más reconocida entre los jóvenes y trabaja para acercarla a nuevas generaciones a través de las redes sociales, donde comparte vídeos y entrenamientos para principiantes. “No hay que dejar que el miedo nos atrape y nos impida salir de nuestra zona de confort”, dice. Una reflexión que resume una trayectoria marcada por la constancia, la paciencia y la convicción de que el trabajo termina dando resultados.

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Javier García: de Tokio a París, y ahora con la vista puesta en Los Ángeles 2028

María Garlo / 07-05-2026

 
 

Javier García Ordóñez es un referente del remo español. El sevillano, con treinta y tres años, ha construido una trayectoria destacada en la que figuran sus participaciones con diploma olímpico en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 y París 2024. A ello se suma la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de 2022 y diversos éxitos en Campeonatos de Europa, de España y Copas del Mundo, que lo consolidan como uno de los remeros españoles más regulares en la élite internacional en los últimos años.

La vinculación de Javier con el remo comenzó a los doce años, influido por su entorno familiar ya relacionado con este deporte. “Empecé con doce años por mi familia que también hacía remo, y me enganchó el ambiente y los amigos que hice”, cuenta el deportista. Desde entonces, su progresión ha sido constante: “Al principio únicamente era disfrutar y pasármelo bien, hasta llegar a la selección, que ya empecé a crecer más como deportista”, comenta. Un recorrido basado en la constancia que le ha llevado a consolidar una carrera de alto nivel junto a su compañero Jaime Canalejo.

La prueba de dos sin timonel exige una coordinación total entre sus integrantes, algo que Javier ha construido junto a Canalejo a lo largo del tiempo: “La confianza en Jaime es del cien por cien y eso es fundamental porque me da mucha tranquilidad”, señala Javier García. Esa conexión ha sido clave para consolidarse como una de las parejas más estables del circuito internacional.

Su debut olímpico llegó en Tokio 2020, donde lograron la sexta posición y su primer diploma olímpico: “Tokio fue una de mis mejores experiencias deportivas, mi primer diploma y mis primeros juegos olímpicos”, recuerda. En París 2024 mejoraron su resultado con una quinta posición: “París 2024 fue un buen resultado, mejorando el resultado de Tokio, y sabiendo que podemos tener opciones reales de una medalla olímpica”, afirma el remero para HA10. A pesar de quedarse cerca del podio, el balance fue positivo: “los rivales simplemente fueron mejores”, reconoce.

Uno de los hitos más importantes de su carrera llegó en 2022 con la medalla de plata en el Campeonato del Mundo, un resultado que sitúa al mismo nivel que sus logros olímpicos: “La plata mundial es nuestro mejor resultado deportivo junto a los dos diplomas olímpicos”, recuerda Javier.

Más allá del deporte, el remero ha conseguido compatibilizar su carrera con su formación académica y su vida personal. Es graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte y cuenta con un máster en Rendimiento Físico y Deportivo, además de otro en Educación Física (MAES): “Estructurando muy bien el tiempo y mis prioridades, puedo compaginar el deporte con mi vida personal”, reconoce.

El remo también le ha aportado aprendizajes fuera del ámbito competitivo: “El trabajo en equipo y la disciplina es lo que más me ha enseñado el remo”, afirma Javier, destacando la importancia de su vínculo con Canalejo.

De cara a los próximos años, García Ordóñez mantiene objetivos claros: “A corto plazo la copa del mundo de Sevilla y el mundial de 2026. A largo plazo los JJOO de Los Ángeles”, revela para HA10.

Para él, el remo trasciende lo deportivo: “Es familia”, concluye. Un deporte que ha marcado su vida y en el que la disciplina, el esfuerzo y el trabajo en equipo siguen siendo sus principales pilares.

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Nadia Erostarbe hace historia en el Gold Coast Pro 2026 con una brillante tercera posición

Héctor Alonso / 07-05-2026

 
 

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Pedro Blázquez, la fórmula de la exigencia que conquistó el baloncesto placentino

Alejandro Hernández Blázquez / 06-05-2026

 
 

Pedro Blázquez García es uno de los nombres propios del baloncesto placentino y extremeño. Su carrera ha estado ligada al entorno del Cáceres en ACB y, especialmente, a Plasencia, donde ejerció como capitán durante más de una década y se convirtió en una referencia local.

Su trayectoria no se explica únicamente en términos deportivos. También está vinculada a una idea constante: representar a Plasencia y dar visibilidad no solo a un equipo, sino a toda una región como Extremadura. “Siempre quise que Plasencia se conociera no sólo como equipo, también como ciudad. Los jugadores querían venir por la afición. Para que te quisieran, había que tener garra y no dar un balón por perdido. Cuando la grada respondía, era un subidón impresionante”. Cuenta para HA10.

Su debut en ACB con el Cáceres supuso un salto importante en su carrera.“Fue muy emocionante. Venía de una buena temporada y el Plasencia estaba vinculado al Cáceres, así que solíamos ir a entrenar dos o tres jugadores. Dirigía Manolo Flores y contaba con nosotros, pero la situación se torció, hubo cambio de entrenador y dejaron de contar con nosotros. Aun así, la experiencia fue muy intensa”.

En ese contexto, la exigencia del baloncesto profesional era evidente.“La calidad técnica de los jugadores es muy alta, pero sobre todo las exigencias. Tienes que saber hasta 30 jugadas de memoria y adaptarte a cambios constantes. Eso requiere una dedicación total”, menciona.

De aquella etapa también conserva recuerdos más allá de lo estrictamente deportivo.

“Se hizo un partido benéfico en La Granadilla (Badajoz) entre Cáceres y Joventut. Fue inolvidable, porque ayudas a tu tierra y además disfrutas jugando”, recuerda Blázquez.

Sin embargo, su identidad deportiva se consolidó especialmente en Plasencia, donde no solo fue jugador, sino también líder dentro y fuera de la pista. Su carrera, además, no fue lineal: vivió varias retiradas y regresos condicionados por cuestiones personales y familiares, sin perder su vínculo con el baloncesto local. “Para que la afición te quisiera había que dejarlo todo. Esa conexión con la grada era lo que hacía especial jugar allí”.

Entre todos sus recuerdos, hay uno que destaca por encima del resto. “Sin duda, jugar con mi hijo Pedro en el Adepla. Compartir vestuario y minutos con él a ese nivel fue algo único”, destaca el extremeño.

Ese regreso se produjo en la temporada 2019/2020 en el Adepla, en Liga EBA, donde coincidió con su hijo en una situación poco habitual en el baloncesto español.

Más allá de la pista, Blázquez compaginó durante años el baloncesto con su trabajo como policía local, una doble responsabilidad que marcó su día a día. “Fueron años de mucho esfuerzo. Tenía familia, hijos pequeños… pero tuve la suerte de que muchos compañeros me cubrían servicios para que pudiera jugar. Luego yo se los devolvía”.

Con el tiempo, su relación con el baloncesto ha cambiado, aunque sigue muy presente en su entorno familiar. Sus hijos han continuado vinculados al deporte, lo que mantiene el baloncesto como eje común en casa. “Muchas veces les exijo demasiado y les intento corregir, pero ya son mayores y tienen ya sus formas de juego adquiridas y es difícil cambiarlas. Sobre todo tienen que ganar velocidad en la ejecución del tiro”.

Esa dinámica de padre, exjugador y referente sigue presente en su día a día. También ha probado la experiencia como entrenador, aunque sin terminar de asentarse en ese rol.“Creo que soy demasiado exigente y me lo tomo muy a pecho. Prefiero jugar, que es donde mejor me manejo, aunque ahora ya con limitaciones”.

Actualmente continúa jugando en un contexto más recreativo, en la Diputación de Cáceres con el Miralvalle, compartiendo pista con su hijo Pedro. Al mismo tiempo, sigue de cerca la progresión de su otro hijo, Pablo, recientemente ascendido con el BB Badajoz a Tercera FEB, lo que abre la posibilidad de un futuro encuentro familiar en el mismo equipo. “Siendo realistas, es más un sueño. Ellos son jóvenes y pueden coincidir, pero en mi caso sería una utopía. Aun así, si hiciera falta ayudar, lo haría encantado”.

Un recorrido que resume su relación con el baloncesto: compromiso, continuidad y un vínculo constante con su entorno familiar y deportivo.

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Jorge Ureña: “La fascitis es muy complicada, entrenas un día y luego estás un mes cojo”

David Revilla / 06-05-2026

 
 

Jorge Ureña es una de las grandes referencias del atletismo español en pruebas combinadas. Con dos Juegos Olímpicos a sus espaldas, campeón de Europa y múltiple campeón nacional, atraviesa ahora una etapa complicada marcada por una fascitis plantar: “Voy probando a ver cómo va, a veces me molesta, a veces va mejor. La pista no la estoy tocando. Estoy haciendo pesas, correr para no perder la forma, pero las veces que he intentado hacer algo de pista se me ha resentido el pie”, cuenta para HA10.

El objetivo es regresar en el Meeting de Arona, aunque lo ve difícil: “Me gustaría volver en el Meeting de Arona, pero falta un mes. Tendría que ir estas semanas para empezar a ponerme clavos y hacer todo al 100%. La fascitis es muy complicada. Entrenas un día y luego estás un mes cojo. Empiezas a pisar de diferente forma, te duele lo otro. Se me está haciendo muy larga”.

Especialista en pruebas combinadas, una disciplina que le viene de familia, Ureña explica el origen de su elección: “Mi padre hacía pruebas combinadas, es lo que he vivido siempre en casa y he intentado hacer lo que hacía mi padre”. Además, reconoce que no destacaba claramente en una disciplina concreta: “Yo veía que tampoco destacaba en ninguna prueba que se viera que tenía mucho futuro”. Como contraste, menciona el caso de Eusebio Cáceres, quien empezó en combinadas pero pronto orientó su carrera: “Estaba claro que en longitud y velocidad destacaba bastante”.

En su trayectoria también ha cambiado su modelo competitivo. Tras su paso por el Playas de Castellón, actualmente compite como independiente: “Al no tener ninguna oferta interesante, decidí quedarme como independiente porque en pruebas combinadas puedo competir donde me interesa competir. De la otra forma te obligan a hacer pruebas que no me interesan. Cuando me lesioné del tobillo fue haciendo una liga en Barcelona. Empiezo a tener una edad y compito donde yo quiera, sin obligaciones”.

Uno de los momentos clave de su carrera llegó en 2019, cuando se proclamó campeón de Europa en pista cubierta en heptatlón: “Llegaba con muchas posibilidades. Venía de plata dos años antes. Salió todo súper bien y fue un momento súper especial”. En pista cubierta también logró la plata europea en 2017 y 2021, una modalidad que reconoce que le favorece: “A mí los lanzamientos no se me han dado bien. El disco, jabalina, me suelen penalizar. En pista cubierta, al no tener el disco, me favorece. Cuando sabes esas cosas, afrontas el decatlón de diferente forma”.

Su mejor temporada fue 2021, coincidiendo con sus primeros Juegos Olímpicos, en Tokio: “Tuve bastantes problemas con el tobillo, pero en esos Juegos hice marca personal. Fue un año especial para mí, eran mis primeros Juegos, encima llegar y hacer marca personal, fue bastante bueno”.

También recuerda 2023 como un gran año a nivel de rendimiento, con su segunda posición en Ratingen: “Estaba muy bien. Me salió todo muy estable, hice marca personal”. Sin embargo, todo se torció en el Campeonato de España: “Me resbalé con la tabla y me rompí el cruzado. Se me fue todo al garete. Era un año en el que estaba físicamente perfecto, mentalmente con mucha confianza, incluso para batir el récord de España al aire libre, quedaba un mes para el Mundial, al que estaba clasificado”.

Ureña ha disputado dos Juegos Olímpicos, en 2021 y 2024, con vivencias opuestas: “Tengo la combinación de las dos: una en lo deportivo y otra en los Juegos Olímpicos”. En Tokio, pese al gran rendimiento, el contexto fue frío: “Fue increíble. Me salió todo súper bien, pero claro, estaba la pena del Covid. No había público, no podíamos salir de la villa, era muy cerrado todo, eran muy tristes”. En cambio, en París 2024 disfrutó más del entorno, aunque no del resultado: “El aspecto olímpico una barbaridad, pero a nivel deportivo fue un poco desastre, porque hice tres nulos en pértiga”.

Sobre ese rendimiento, explica: “Me rompí el cruzado justo un año antes. Fue una pista cubierta muy difícil. En verano no empezaron a salir las cosas bien, no fui al europeo, hubo bajones mentales de cara a la preparación. Llegué y empezaron a salir las cosas normales, ni bien ni mal. El segundo día, en las vallas, vi que estaba fuera, mareado, que llegas a meta súper fatigado. Los médicos me estaban tomando la tensión. El cuerpo reaccionó a todo el estrés. En pértiga no podía correr. Cogí la pértiga más blanda que tenía, estaba lejos y me decían: si es que no estás corriendo, pero es que no podía correr más, iba a tope. Giraba el cuerpo y la mirada iba después. Era un bajonazo que no me explico por qué pasó. En otras pruebas lo salvas, pero en pértiga no. Hice tres nulos. El cuerpo no daba para más”.

De cara al futuro, no se marca plazos cerrados sobre una posible tercera participación olímpica: “Vamos cumpliendo una edad. Es cierto que es un objetivo que tenemos ahí, pero conforme van las cosas, lo afrontas de una manera diferente. El objetivo es llegar, pero no sé como voy a salir de la lesión, en dos años pueden pasar muchas cosas”.

Por último, señala a varios nombres llamados a liderar el relevo generacional en las pruebas combinadas en España: “Pol Ferrer, Bruno Comín, Jorge Dávila y Andreu Boix son los que van a dar el siguiente paso. Depende las lesiones y su evolución, pero van por el buen camino, rozando casi los 8.000 todos y a ver si alguno da el salto. Los cuatro sería espectacular”.

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David López, el jugador del Villa de Aranda que compagina el balonmano con los estudios

Alex Daniel Ruiz Agüero / 05-05-2026

 
 

David López es un jugador de balonmano de Sagunto que persigue un sueño. Aunque hoy defiende con éxito la camiseta del Villa de Aranda, su camino no ha sido una línea recta de éxitos, sino un ejercicio constante de equilibrio entre el parqué y los libros. Estudiante de Ciencias del Deporte y futuro opositor, López representa a esa generación de deportistas de élite que asume que la carrera profesional es corta y que la vida posterior también debe construirse desde el presente.

El balonmano no fue una elección casual para David, sino una herencia familiar. "Mi padre siempre ha sido muy balonmanero y mi familia también", explica para HA10. Aunque probó el tenis y el baloncesto este último por deseo de su madre, su vínculo definitivo con el balonmano llegó tras asistir a un partido del Puerto de Sagunto. Desde ese momento, su progresión le llevó a escalar categorías hasta cumplir el sueño de debutar en la élite con el equipo de su ciudad.

Sin embargo, el salto al profesionalismo supuso un choque de realidad. "Tenía un poco de miedo por los cuerpos. Pasas de jugar con gente de tu edad a jugar con hombres de treinta años", comenta al recordar sus inicios.

Esta temporada ha supuesto un aprendizaje en madurez para el lateral. A pesar de registrar cifras notables, 81 goles en lo que va de curso, David ha vivido también la parte menos visible del alto rendimiento: la presión externa tras una mala racha de partidos.

El propio jugador reconoce que atravesó un momento complicado tras la crítica. "Estuve dos semanas sin dormir. Me costaba ir a entrenar y coger un balón. La gente por la calle y por las redes te decía cosas, te lo tomas todo muy personal. Yo no voy al trabajo de una persona en un Mercadona a decirle que lo está haciendo como el culo".

Esta reflexión pone el foco en la vulnerabilidad del deportista profesional, especialmente en entornos de exposición pública. "Somos personas, no solo un objeto de entretenimiento. Yo ya sé que lo he hecho mal en un partido, pero de vez en cuando una palmadita en la espalda no viene mal".

El día a día de un jugador de balonmano se aleja de la imagen externa de la élite deportiva. Entre entrenamientos exigentes de lunes a viernes, David compagina su carrera con estudios a distancia. "La gente piensa que nos plantamos el sábado y jugamos, pero nos matamos a entrenar. Muchas veces no se refleja en el partido todo el sacrificio y los meses que llevas comiéndote la cabeza". Confiesa a HA10.

Esa conciencia sobre la inestabilidad y las limitaciones económicas del balonmano profesional es uno de los motivos por los que mantiene su formación académica activa. "A no ser que seas un top mundial, aquí no puedes vivir de las rentas cuando te retiras. A la gran mayoría nos toca trabajar después".

Por último, el consejo que le daría a un niño que comienza a jugar al balonmano es claro: "Lo primero, se centre en los estudios, y sobre todo que intente disfrutar, porque en el momento en que no disfrutas, ya no te gusta tu deporte".

Es la filosofía de un jugador que, más allá de los altibajos competitivos, mantiene el vínculo emocional con el deporte que le ha llevado hasta la élite.

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Javier Fernández, de una recomendación a una pasión por el judo

Alberto Martín / 05-05-2026

 
 

Para Javier Fernández, el tatami no fue una elección tardía, sino el espacio donde comenzó a formarse como deportista desde la infancia. Tras casi dos décadas de práctica, su trayectoria refleja la continuidad y la evolución dentro del judo desde edades tempranas.

“Todo empezó como un juego a los tres años”, explica al recordar sus primeros pasos en el judo. Lo que nació como una sugerencia de un amigo de su padre se convirtió con el tiempo en una actividad constante que ya suma dieciocho años de práctica ininterrumpida. Mientras otros niños alternaban actividades recreativas, él crecía dentro del tatami, incorporando rutinas propias del deporte de combate.

En sus inicios, la competición tenía un carácter formativo. “Eran torneos donde lo importante era participar y todos volvíamos a casa con una medalla”, recuerda sus primeras competiciones para HA10. El cambio hacia una etapa más exigente llegó en categoría infantil, cuando con once años disputó el Campeonato de España y logró un quinto puesto en la división de +66 kg. Aquel resultado supuso un punto de inflexión en su progresión deportiva.

En un contexto donde el fútbol concentra gran parte de la atención, el judo se convirtió en su disciplina principal. Aunque reconoce la atracción inicial por otros deportes, acabó consolidándose en el tatami. “El judo tiene esa magia, es un deporte individual donde nunca estás solo”, reflexiona. En su caso, el trabajo individual convive con el entorno del club, al que atribuye un papel importante en su desarrollo.

Esa estructura de equipo también influye en su manera de afrontar la competición. Con el tiempo, ha aprendido a gestionar los momentos de presión previos a los combates. Su rutina previa incluye aislamiento y música, una forma de concentrarse antes de salir al tatami.

Entre sus resultados más destacados figura un séptimo puesto en el Nacional Juvenil, además de su experiencia en la modalidad de lucha sambo, donde logró una medalla de plata en el Campeonato de España Senior. Un resultado que valora especialmente por el nivel del torneo y el contexto competitivo.

Actualmente, su enfoque se centra en la mejora constante. “Mi meta es ser un poco mejor en cada entrenamiento que pasa”, afirma con serenidad.

El próximo objetivo está fijado para el 9 de mayo en Granada, donde disputará el Campeonato de España Universitario. Una cita en la que buscará trasladar su experiencia acumulada a un nuevo resultado competitivo.

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Remontada de reina: el Torreblanca vuelve a conquistar la Copa

María Garlo / 04-05-2026

 
 

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Alcobendas se lleva la Copa del Rey de rugby en una final de infarto (39-40)

Nayra de Ganzo / 04-05-2026

 
 

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Abel Ramón (sobre ganar los play-offs): “Jugando como hoy seguro que no”

03-05-2026 / Entrevistas con Abel Ramón, Miguel Torres, Joan Villamayor y Víctor Camarena tras el Encinas -- CN Barcelona (División de Honor Masculina de Waterpolo)

 
 

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Raúl Tejedor: el boxeo como identidad y forma de vida

Nayra de Ganzo / 03-05-2026

 
 

En el caso de Raúl Tejedor, su vínculo con el boxeo nace en casa, marcado por la influencia directa de su hermano: “Empecé en el boxeo junto a mi hermano Paco, que siempre fue mi mayor referente”. Desde pequeño creció observando su disciplina y su manera de entender el deporte, una referencia que terminó definiendo su propio camino: “No fue una decisión casual, fue algo que mamé desde dentro”.

Antes de dar el salto al boxeo, Tejedor vivió una etapa clave en el kickboxing, donde acumuló experiencia y títulos. “Fueron años de mucha actividad, compitiendo contra rivales de alto nivel”, recuerda para HA10. Durante ese periodo fue cuatro veces campeón de España y seis de Andalucía, además de competir en campeonatos del mundo. Sin embargo, al hablar del momento que más le ha marcado, no señala un triunfo, sino una derrota: “El logro que más me ha marcado no es un título, es una espina”. Se refiere a dos oportunidades europeas que no logró conquistar, pero que, según reconoce, le enseñaron más que muchas victorias.

El salto al boxeo profesional llegó tras una lesión y por una conexión más profunda con esta disciplina: “Sentía que ahí había algo más para mí”. Aunque la adaptación no fue especialmente complicada, sí subraya las diferencias: “En profesional todo es más estratégico y cada golpe tiene intención de hacer daño”. A lo largo de su carrera también ha afrontado momentos determinantes, como una derrota en el primer asalto que le obligó a replantear su mentalidad: “Dentro del ring estás solo, y tienes que confiar en tu instinto”.

Sobre el ring, su identidad es clara: “Directo, contundente y trabajado desde la presión”. Un estilo que se apoya en una preparación física exigente, en la que el CrossFit juega un papel fundamental: “Entreno con mi equipo La Odisea. Para mí es una herramienta brutal porque me da un nivel físico muy completo”. Su rutina combina trabajo físico y técnico, con una planificación minuciosa en la que no deja margen a la improvisación.

Pero el boxeo va más allá del entrenamiento y la competición; implica también renuncias importantes: “He tenido que dejar de lado tiempo con familia y amigos. No es solo entrenar, es vivir para competir”. En ese contexto, asegura que la mayor presión no está en el rival, sino en el control del peso: “La báscula es lo que realmente te pone en jaque”. En ese camino, su entorno ha sido determinante: “Mi hermano ha sido clave siempre. También mi segundo entrenador en su momento, Zapata, por su experiencia y sus consejos. Y por encima de todo, mi mujer, que es el motor diario, la que empuja cuando las cosas pesan. Sin ese entorno, esto no se aguanta”, cuenta a HA10. Aun así, reconoce que el final de su carrera está cerca, con la mirada puesta en su familia: “Soy padre de tres guerreros y quiero dedicarles mi tiempo”.

De cara al futuro, su objetivo es claro: conquistar el campeonato nacional. Después, pretende centrarse en el CrossFit como una nueva etapa, manteniendo intacta su mentalidad competitiva: “Mi objetivo no es solo ganar, es evolucionar constantemente. Ser mejor que ayer. Y en lo que haga, competir para estar entre los mejores o, como mínimo, saber que lo intenté de verdad”.

Más allá de los resultados, Tejedor tiene claro que el boxeo forma parte de su identidad: “Si no hubiera sido boxeador, sinceramente, habría buscado la forma de serlo. Porque es parte de quien soy”. Cuando llegue el final, su prioridad no serán los títulos, sino la sensación de haberlo dado todo: “Quiero quedarme con la sensación de que lo di todo”. Una idea que resume su trayectoria y su forma de entender el deporte: “Esto no va de momentos puntuales. Va de una lucha diaria”.

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Ana Etayo: “Sabíamos que podían encajar ellas primero”

02-05-2026 / Entrevistas con Ana Etayo, Susana Montalbán, Laura García y Sandra García tras el Alcorcón - Atlético Torcal (Semifinal Copa de la Reina Futbol Sala)

 
 

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Gustavo Bravo: “Con la expulsión y la superioridad sacamos la ventaja que era merecida”

02-05-2026 / Entrevistas con Gustavo Bravo, Candela Soria, Amandinha y Carolina Bravo tras el Torreblanca - Poio (Semifinal Copa de la Reina Futbol Sala)

 
 

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El exigente recorrido marca la Rock ‘n’ Roll Running Series femenina en Madrid

Nayra de Ganzo / 01-05-2026

 
 

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