Julia Benach: “Si no fuera por mi hermana, seguramente no escalaría”
David Revilla / 08-06-2026
Julia Benach tiene solo dieciocho años, pero ya es una realidad de la escalada deportiva española. Empezó desde muy pequeña siguiendo los pasos de su hermana: “Mi hermana ha influido en el cien por cien en mi carrera porque, si no fuera por ella, seguramente no escalaría ahora mismo, ya que en casa nadie practica la escalada y no hubiera llegado donde estoy ahora. Es mi referente”.
Julia fue campeona de la Copa de España en 2025 tanto en dificultad como en bloque, un hito que nadie había conseguido hasta entonces. “No fui consciente de que había sido la primera en ganar las dos copas el mismo año hasta que lo vi publicado en una revista y me hico mucha ilusión”, cuenta para HA10. Dos disciplinas que domina aunque, si tuviera que quedarse con una, elegiría la dificultad: “la dificultad, aunque disfruto muchísimo haciendo bloque”.
También logró el bronce en la clasificación general de la Copa de Europa. “muy contenta de conseguir ese bronce en la general ya que no puede asistir a todas las pruebas porque me coincidieron con otras competiciones”.
Este año dará el salto a las competiciones de categoría absoluta, aunque sin dejar de lado las juveniles: “este año estaré más centrada en absoluta que en juvenil, aunque participaré en alguna competición juvenil”.
El entrenador de Julia Benach es David Maciá, exseleccionador nacional y entrenador de Alberto Ginés, campeón olímpico de escalada deportiva. “Con David he aprendido a esforzarme al máximo, que de cada competición se aprende, aunque no se consiga el resultado esperado, a no rendirme”.
Julia ya mira a 2028 y a los Juegos Olímpicos. “Cualquier deportista sueña con poder llegar a unos juegos, es mi sueño”. Aunque repetir el oro de Alberto Ginés se presenta como un reto mayúsculo: “llegar hasta donde ha llegado él es muy difícil y duro, pero por falta de ganas no será”.
Llegar a ser profesional en un deporte como la escalada requiere “mucho trabajo, compaginando los entrenamientos con los estudios, aunque desde que estoy en el CAR de Sant Cugat la logística es más fácil.Sacrificar muchas veces tu vida social,pero es un sacrificio que siempre he hecho con ganas ya que para mí poder practicar y disfrutar de la escalada lo es todo”.
Además, otro de los obstáculos a los que se enfrenta es reunir “recursos económicos, si quieres prepararte bien para las competiciones muchas veces es necesario poder salir a otros países para entrenar, y si no dispones de esos recursos es muy difícil”.
Iker Martín, el placentino que ya rueda en el ciclismo Sub-23
Alejandro Hernández Blázquez / 07-06-2026
El deporte siempre ha formado parte de la vida de Iker. En conversación con HA10, el ciclista extremeño repasó sus inicios, la influencia de su familia y sus objetivos de futuro dentro de la categoría Sub-23. Durante su infancia compaginó dos de sus grandes pasiones: el fútbol y el ciclismo. Sin embargo, llegó un momento en el que tuvo que elegir entre ambos caminos y la bicicleta terminó imponiéndose a las botas.
La decisión no fue casual. Compatibilizar ambas disciplinas comenzaba a pasar factura y el ciclismo, muy presente desde pequeño en su entorno familiar, acabó marcando la diferencia. “El fútbol es muy lesivo y luego no me sentía bien en la bici después de jugar”, explica. Además, reconoce el papel fundamental de su familia en aquella elección: “mis padres me ayudaron a dar el paso de continuar con el ciclismo porque es el deporte que mis padres me han inculcado desde pequeño”.
Su pasión por este deporte nació gracias a su padre, Rubén Martín, exciclista profesional. “Mi padre siempre ha sido y será mi referente y mi mayor apoyo en el ciclismo”, reconoce. Más allá de los entrenamientos y la preparación para las carreras, valora especialmente la experiencia de compartir el día a día con alguien que conoce la élite desde dentro. “Me da muchos consejos y no se suele equivocar”.
Los primeros éxitos llegaron pronto. Iker se proclamó campeón de Extremadura en categoría cadete, un recuerdo que todavía conserva con especial cariño. “Fue muy bonito porque siempre es especial llevar los colores de Extremadura”, afirma. Más adelante repetiría el logro en categoría junior, en una etapa donde la exigencia competitiva ya comenzaba a aumentar.
Para él, contar con un entorno sólido resultó determinante. “Cuando tienes un equipo que te apoya hace que todo sea mucho más fácil”, señala al recordar aquellos años. En el ElectroMercantil-GR100 no solo encontró crecimiento deportivo, sino también amistades que mantiene en la actualidad. “Las amistades, mis compañeros de aquella generación son ahora mis mejores amigos”.
El salto a la categoría Sub-23 supuso un escenario completamente diferente. Más nivel, plantillas más amplias y una competencia mucho más exigente. “Somos más ciclistas por equipo y es difícil ganarse el puesto”, resume sobre una transición que muchos corredores consideran uno de los momentos más complejos de la formación deportiva.
Buscando un nuevo contexto apareció la oportunidad de incorporarse al Pelotón Tenerife. El cambio respondió tanto a razones deportivas como personales. “No me sentía bien en el equipo en el que estaba y aquí me dieron una nueva oportunidad”, explica. Una experiencia que, asegura, está siendo muy positiva y en la que destaca el trato recibido desde su llegada.
Durante este proceso también ha tenido la oportunidad de compartir entrenamientos con ciclistas profesionales de primer nivel. Más que la velocidad o el talento, lo que más le sorprendió fue la exigencia diaria. “El ritmo al que entrenan. Ellos son profesionales y viven de esto, por lo que tienen un nivel altísimo”.
Sobre sus características como corredor, Iker tiene claras sus fortalezas. Se considera un ciclista favorecido por las subidas, aunque también disfruta rodando en terrenos llanos. Además, destaca la importancia del trabajo colectivo en estas categorías. “No tengo problema en dar el máximo por un compañero y ayudarle a ganar, se siente como una victoria propia”.
Compaginar entrenamientos y estudios tampoco resulta sencillo. Él mismo lo admite con sinceridad y humor: “La verdad que no me organizo bien, pero siempre se saca un hueco para intentar aprobar”.
Entre todas las carreras disputadas hasta ahora, guarda un recuerdo especial del Campeonato de España junior celebrado en Murcia. No fue una victoria, pero sí una experiencia que permanece muy presente en su memoria. “Estuve en la fuga del día y disfruté muchísimo viéndome delante en un campeonato de España”.
Con la vista puesta en el futuro, sus objetivos están claros. Como muchos ciclistas españoles, sueña con conquistar el Campeonato de España, aunque existe una prueba con un significado especial para él. “Me haría ilusión ganar la Vuelta a Extremadura por lo que supone”.
Mientras continúa creciendo en la categoría Sub-23, mantiene referentes como Remco Evenepoel, al que admira “por su forma de correr y lo bueno que es en todos los terrenos”. Fuera de la bicicleta también encuentra tiempo para desconectar practicando otros deportes, como el pádel o el tenis. Y si tuviera que dejar un consejo a quienes empiezan, lo tiene claro: “Que disfruten de la bici, es lo más importante”.
David Ruiz: "El kickboxing me ha dado más de lo que me ha quitado"
Alex Daniel Ruiz Agüero / 01-06-2026
Detrás de los deportes de contacto hay una filosofía basada en el respeto, la disciplina y el autocontrol. David Ruiz Arganda conoce bien esos valores. Tras casi veinte años compitiendo en la Federación Española de Kickboxing, con cinco campeonatos de España entre full contact y kickboxing, además de tres campeonatos de Europa y dos Mundiales, repasa una trayectoria marcada por el esfuerzo y la constancia.
Su historia comenzó a los dieciocho años. Movido por la curiosidad, llegó al gimnasio Búho, un centro de referencia donde descubrió el full contact, una modalidad que combina técnicas de boxeo y patadas. Frente a los prejuicios que suelen asociar estos deportes con la violencia, David recuerda con orgullo las enseñanzas de la vieja escuela.
"Mi maestro siempre decía: 'Para pegarse, a la calle; aquí se viene a entrenar'. El kickboxing es un deporte federado, súper completo, donde desarrollas la fuerza, la coordinación y la cabeza. Y tiene un plus, aprender a gestionar el miedo primitivo a que te hagan daño".
La competición de alto nivel exigía entrenamientos de entre tres y cuatro horas diarias. Una dedicación que pronto le enseñó la importancia de gestionar el esfuerzo. Su primera pelea de promoción fue contra un subcampeón de España, una experiencia que todavía recuerda con claridad. "Salí como un toro y lo tiré tres veces en el primer asalto. Pero no dosifiqué. En el segundo asalto no podía ni con los guantes, me remontaron y al terminar me tuvieron que tumbar con los pies para arriba y darme glucosa. De los errores se aprende", confiesa para HA10.
Sus éxitos nacionales le abrieron las puertas de la Selección Española. Con ella compitió en campeonatos internacionales celebrados en países como Italia, Rumanía y Grecia, enfrentándose a algunas de las principales potencias de este deporte. "Para mí era un orgullo tremendo. En mi época nos preparábamos a solas con el entrenador, hoy los equipos tienen hasta psicólogos. No gané medallas internacionales, pero me medí con los mejores y me sirvió para la vida".
Casi dos décadas en la competición también tuvieron consecuencias físicas. Tras retirarse tuvo que pasar por quirófano para operarse el tobillo, con los ligamentos rotos, además de la rodilla y la nariz. Aun así, su valoración de aquellos años sigue siendo positiva. "Me ha dado microlesiones, pero me ha aportado mucha más felicidad, valores y una segunda familia".
Entre los momentos más duros de su carrera recuerda un KO sufrido ante un rival noruego durante su último Mundial, cuando tenía treinta y siete años. "Ves los pajaritos y te vas a dormir, duele más un golpe al hígado".
También explica que, durante el combate, la adrenalina reduce la percepción del dolor y que las molestias aparecen con intensidad en los días posteriores. Tras colgar los guantes, permaneció vinculado al kickboxing durante quince años como árbitro. "Es un juego muy difícil donde nunca tienes razón para todos".
Entre los numerosos viajes que realizó gracias al deporte conserva recuerdos más ligeros, como una anécdota ocurrida en Cerdeña. Después de una pelea se sonó la nariz con fuerza, un error que provocó que una hemorragia interna se desplazara hacia la zona de los ojos, dejándole el rostro inflamado durante varios días.
Sin embargo, el recuerdo más especial de toda su carrera no está relacionado con un título ni con una victoria. Lo vivió en Portugal, al ver a su padre entre el público. “Mi padre se ponía súper nervioso y no entendía bien el ritmo del combate, pero tenerlo allí viéndome es el recuerdo más hermoso de mi vida; se me saltan las lágrimas al recordarlo".
Actualmente, establecido en Rota, sigue defendiendo los valores que aprendió durante su trayectoria deportiva y lanza un mensaje para quienes se inician en este deporte. "En el gimnasio el ego se deja fuera. Se va a aprender, a trazar una estrategia y a disfrutar. Un KO no se busca con manos fuertes para matar; llega solo tras una combinación rápida. Hay que tomárselo estrictamente como un deporte y disfrutarlo, porque solo te dará cosas buenas".